El medio del Areas, de Tercera División, no había marcado en lo que va de temporada
15 dic 2009 . Actualizado a las 11:44 h.No ha sido un lunes cualquiera para Roberto Fonseca. Entre las cajas de la empresa de almacenaje de electrodomésticos para la que trabaja todavía retumbaba el grito del gol por triplicado. En diez minutos, este ponteareano de 22 años rubricó un hito muy poco habitual en la nómina futbolística. Anotó un hat trick que servía a su equipo, el Areas, para poner las tablas en un partido que tenía muy cuesta arriba. Los de Serapio Lama marcaron pronto. Apenas el reloj había consumido sus primeros seis minutos, Unai prometía una tarde tranquila. Pero el Lalín pronto dejó claro que, de comparsa, nada de nada. Uno, otro, luego otro y después otro más. Cuatro dianas que no solo le daban la vuelta al tanteador, sino que hacían impensable la remontada local. Y más cuando, a diez del final, alguno ya enfilaba la puerta de A Lomba para escurrirse del frío. Pero entonces apareció él. «Cando metín o primeiro non se me pasou pola cabeza que podíamos remontar. Faltaba moi pouco tempo para o final e íamos dous goles abaixo», recuerda Fonseca. Su tanto, de impecable factura, solo era el inicio de una tarde memorable. «Foi unha falta, nun libre directo e para min foi o mellor dos tres. Normalmente tiro os balóns parados con algún compañeiro. Non se me da mal e esta vez foi por dentro», repasa horas después. Se olvidó de pedir el balón Roberto no es un ariete. Su posición natural es la de centrocampista. De hecho, su saco estaba, todavía, vacío. «Non marcara ningún nesta temporada e agora viñeron todos xuntos». Minuto 85. Balón corrido. Fonseca reduce la ventaja de los lalinenses a la mínima expresión. Con la campana sonando otra pelota suelta desata el delirio. «Foron dúas xogadas moi parecidas. Dous balóns colgados e con balbordo na area, varios rexeitamentos, metín o pé e foi para dentro». No hubo tiempo para más. A pesar de haberlo merecido, como mandan los clásicos, Roberto no se llevó la pelota como recuerdo a su casa. «Se che digo a verdade nin me din conta, tiña tal paranoia có que acababa de vivir que nin me acordei do balón. Aínda así, como era no noso campo, a pelota estará alí para cando queira collela», sonríe divertido. Los tres que acaba de endosar a Alejandro Vila en apenas un suspiro quizá batallen cuando el tiempo pase en la memoria de Fonseca con otro gol. «Hai un que teño na miña memoria e que recordo de forma moi especial, o que lle fixen ó Pontellas no último partido polo ascenso a Terceira». Los areanos se impusieron entonces por dos goles a uno en el choque que les permitió arribar en la categoría. Ministro hiciera el segundo. Fonseca llegó al equipo de Serapio Lama hace tres temporadas procedente del Areosa. Allí militó durante nueve campañas, desde infantil a juvenil, aunque las primeras patadas a un balón ya las había dado en la escuela de fútbol de su pueblo. «Despois do partido chamáronme os meus amigos para felicitarme e tamén varios compañeiros dos que tiven na miña etapa no Areosa. Non é algo que me pase moitas veces», confiesa agradecido. Ahora, el objetivo está claro. Rubricar cuánto antes la permanencia. «Non pensabamos que a cousa ía comezar tan ben». El equipo es undécimo en la tabla y suma cinco jornadas consecutivas sin perder. El precedente del asturiano Lograr tres goles no es habitual, pero hacerlo en solo diez minutos está al alcance de muy pocos. El último en hacerlo fue David Villa, el pasado mes de junio vistiendo la elástica de la selección española. En su caso el rival parecía más asequible, era la modesta selección de Azerbaiyán. Villa necesitó en concreto once minutos, los que transcurrieron entre el 34 y el 45 para su hat trick. Eso sí, el tercero fue de penalti. España ganó entonces por 0 goles a 6.