Los duelos entre verdiblancos y celestes se han convertido en algo más que simples partidos desde la descortesía de Bjeliça en la semifinal de Copa del Rey de 1997
14 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Los aficionados celestes con algo de memoria histórica no dudan en tildar al Betis como el enemigo más odiado en Balaídos, incluso a la altura del Deportivo. En el caso de los blanquiazules es comprensible por la clásica rivalidad regional, pero la historia de animadversión hacia los verdiblancos va más allá.
Este domingo se reedita este clásico de las dos últimas décadas en Primera División, pero en esta ocasión en la categoría de plata.
Todo comenzó en al semifinal de la Copa del Rey que enfrentó a ambos equipos en 1997. Una acción del jugador croata del Betis Bjeliça en el partido de ida de aquella eliminatoria, en la que no devolvió el balón a los célticos después de que estos hubiesen echado el balón fuera para atender a un futbolista dañado, sembró la discordia que todavía dura a día de hoy después de diversos incidentes a lo largo de numerosos enfrentamientos entre ambos equipos.
Curiosamente aquella jugada de Bjeliça acabaría en el único gol del partido y sirvió para calentar el duelo de vuelta en Balaídos, con acusaciones cruzadas entre los dos entrenadores, Fernando Santos y Lorenzo Serra Ferrer incluidas. El bético echó más leña al fuego al declarar que el «único equipo no deportivo» había sido el Celta «porque mientras el Betis se limitó a jugar al fútbol, ellos no hicieron lo mismo y fueron muy violentos». Justificó la acción de Bjeliça diciendo que él habría hecho lo mismo. Santos le había respondido que «había perdido toda la humildad que tenía y que llevaba toda la eliminatoria de listillo».
El partido de vuelta había sido caliente en la grada y en el campo, con expulsión de un jugador de cada equipo incluida. Al final empate a un gol y el Celta que se quedó fuera de la final. Desde entonces, siempre que el Betis ha regresado a Balaídos, salió al escenario en medio de una sonora pitada.
El descenso a Segunda
El tiempo suele curar las heridas, pero en este caso no han cicatrizado porque posteriormente han seguido ocurriendo incidentes en los duelos entre ambos equipos, e incluso sin que hubiese enfrentamientos directos, como en la jornada en la que el Celta sufrió su último descenso a Segunda División.
Los sevillanos también tenían posibilidades de descender y vencieron en Santander en una condiciones sospechosas en los últimos minutos, que llevaron a sospechar que Lopera pudiese haber comprado el partido.
Expulsiones en Sevilla
Uno de los partidos más polémicos entre ambas escuadras sucedió en la temporada 2001-02, cuando Pérez Burrull había expulsado a Karpin y Mostovoi. Fue el partido en que se dio a conocer el delantero Dani Martín por sus engaños al fingir faltas y agresiones. En una de ellas Fernando Cáceres, el argentino que hoy se debate entre las vida y la muerte en un hospital de Bueno Aires, había visto una tarjeta amarilla que posteriormente le retiró el Comité de Competición al ver claramente que Dani había fingido.
Cambio de acera
Ha habido también varios casos de celestes que posteriormente aterrizaron en Heliópolis y que en Vigo no se les perdonó, como fueron Edú o Víctor Fernández. El semana del regreso del entrenador maño a Balaídos estuvo protagonizada por una guerra dialéctica, que incluso llevó al Betis a denunciar ante Antiviolencia unas declaraciones de Pablo Cavallero.