«En tiempos de crisis el arte es lo último, lo primero es comer»

B.R. Sotelino

VIGO

El artista vigués Rafael Freijeiro es un de los diez artistas distinguidos con mención de honor entre los más de 600 que se presentaron al Premio de Pintura BMW

04 nov 2009 . Actualizado a las 12:02 h.

La vigésimo cuarta edición del Premio BMW de Pintura ha contado este año con la participación de pintores de todas las edades, residentes en España, o en diferentes lugares de nuestro país. El prestigioso concurso ha superado una vez más el récord de participantes, ya que se recibieron 600 obras. La ganadora fue la madrileña Pilar Perea, que obtuvo el primer galardón, dotado con 25.000 euros. Pero entre los diez seleccionados con Medalla de Honor estaba Rafael Freijeiro (Vigo, 1958), que presentó el cuadro titulado Nº 17 , de la serie Trágica belleza , la misma sobre la que trabaja desde hace tres años y de la que actualmente expone una muestra en la sala II del Centro Social Caixanova.

-¿Suele presentarse a premios?

-La verdad es que hacía mucho tiempo, más de veinte años, que no me presentaba a ninguno. Pero se me ocurrió presentarme al BMW porque es un certamen muy importante. Sonó la flauta, pero no del todo. No soy el ganador, pero la mención de honor es un reconocimiento y que de vez en cuando reconozcan tu trabajo produce cierta satisfacción personal. El premio es el más importante que hay en este país. Participa gente de todo el mundo. Es una pelea dura.

-También han premiado a su paisano Lino Lago...

-Sí, lo sé y me alegro mucho. Conozco su obra y me parece muy interesante.

-La obra que presentó a concurso se encuadra dentro del estilo de una serie con la que lleva ya varios años ¿Los trabajos que expone ahora en Vigo también se inscriben en esta etapa?

-Sí. Pero los que muestro en el Centro Social Caixanova son de pequeño formato, mientras que el cuadro con el que concursé tiene casi dos metros por dos y medio. A mí normalmente me apetece variar, pero llevo unos años enganchado a esta serie porque me interesa enormemente. Tiene mucho de simbólica. Las obras se dividen en dos partes, unas son de apariencia metálica y hacen referencia a la industria y la contaminación; y a ellas se contraponen escenas en las que la naturaleza lucha por hacerse un hueco y resistirse a desaparecer. A mí me gusta que la pintura siempre diga algo.

-¿La crisis se nota mucho en el mercado del arte o ya se notaba mucho antes?

-Ja, ja. Lo cierto es que el mercado siempre estuvo mal, pero ahora es infame. Se vende muy poco. Vamos a acabar pintando cuadros tamaño sello para poder ajustar el precio (risas). Es normal, en tiempos de crisis, lo primero es comer y el arte es lo último.