El Madrid gana por la tremenda

VIGO

Atraco en el Bernabéu. Robo al Getafe. Cuando más presionaban los de Michel, cuando el aficionado blanco rumiaba el continuará de la serie de catastróficos encuentros y resultados que persiguen al equipo, al árbitro le dio un tabardillo y se cargó a Albiol. El central abandonó el campo perplejo. Roja directa por un agarrón a Soldado, al que la ocasión manifiesta de gol le quedaba a años luz de distancia. Paradójicamente, la superioridad numérica fue la perdición azulona.

El arranque de protagonismo de Mateu Lahoz brindó al Madrid una coartada. Con uno menos recuperó el fútbol que le dio dos ligas, con Schuster y Capello, y lo mantuvo casi una vuelta imbatido con Juande Ramos al mando. El que tiene más que ver con el ritmo cardíaco que con la lucidez. Fue un flashback de protagonistas reconocibles. Entre la marea de millones gastada por Florentino emergió un experto en hombradas con tres años de cátedra en el Bernabéu. Higuaín, el resucitamaradonas, lo mismo salva a un dios argentino que a un caballero chileno.

Los dos tantos que ayer hizo el Pipita tuvieron la misma trascendencia que aquel que hace dos campañas convirtió en campeón matemático a su equipo frente a Osasuna; o el que liquidó al Espanyol y puso líder a los blancos en la recta final de la temporada 2006-2007; o los que hace apenas unos meses le endosó también al Getafe en uno de los partidos más tensos y emotivos del campeonato liguero.

Casillas, otra vez soberbio

Al lado del eléctrico ariete, otros tres jugadores crecieron en condiciones adversas. Casillas, tan acostumbrado ya a las emociones fuertes, sacó soberbio un cabezazo de Soldado al filo del descanso y guardó para la segunda parte otro par de grandes intervenciones. Lass, construido especialmente para el fútbol de brega, destrozó al mediocampo azulón. Se multiplicó en el corte y, con Xabi Alonso bajo mínimos, hasta se atrevió a dirigir el ataque de los suyos junto a un voluntarioso Kaká.

El cuarto protagonista en lo positivo fue Arbeloa. No hizo un partido especial el salmantino, que limitó su mérito a mejorar lo ya existente. Incluso a pierna cambiada es cien veces mejor como lateral izquierdo que Drenthe y Marcelo juntos. El brasileño cumplió ayer en una posición en la que, como el holandés, se siente más cómodo: la de falso extremo, con alguien cubriéndole la espalda. Suyo fue el buen pase para el control con el pecho y el primer gol de Higuaín en el minuto 53. La expulsión de Albiol, y la valentía de Pellegrini, que con diez renunció a un cambio defensivo, le obligaron a recular varios metros, pero el Getafe apenas inquietó por las bandas.

En lo negativo, un habitual. Higuaín (que estrelló después un balón en el palo) hizo el segundo en un dos para dos con Benzemá como socio. Fue la única acción salvable del francés, que volvió a fallar un gol cantado.

El resto lo puso Mateu Lahoz. El público dejó de silbar a los suyos para concentrarse en el colegiado, que despertó a la fiera blanca y provocó a Michel. El técnico visitante quiso aprovechar la superioridad: retiró a un centrocampista (Boateng) para meter a un mediapunta (Albín). A los cuatro minutos, el Getafe ya había recibido los dos goles. Pellegrini, que se mesaba los cabellos con la expulsión viendo finiquitada su aventura galáctica, le debe al árbitro un viaje de Champions League a Milán. Por la tremenda. Así gana el Madrid.