Expertos en urbanismo alegan que no es de sentido común y eluden las recomendaciones europeas
28 oct 2009 . Actualizado a las 21:54 h.Con la humanización de Zaragoza son ya tres las calles que han pasado por este proceso de las cuatro que rodean el centro médico Povisa. En los tres casos han quedado con un único carril de circulación, algo que, según expertos en urbanismo, como mínimo, no es de sentido común. Por si fuera poco contradice las recomendaciones de la Unión Europea de dejar los accesos disponibles, de forma que impidan atascos. Los viales en cuestión son Salamanca, en la que se sitúa la entrada principal del hospital; Barcelona, donde se encuentran los accesos a urgencias y rehabilitación, y Zaragoza, la última en reformarse. De hecho, esta se abrió ayer al tráfico solo en el tramo de Povisa y sin estar totalmente terminada, a falta de la plantación de árboles. Este hecho ha provocado malestar entre los comerciantes de Zaragoza, que ven cómo el resto de la calle permanece cortada al tráfico, solo a la espera del arbolado, pese al gran perjuicio económico que les está ocasionando. Representantes de la Federación de Servicios a la Ciudadanía de CC. OO., en la que se adscriben las ambulancias, sospechan que alguno de estos viales tendrá que reformarse de nuevo para dar una salida al problema. Aseguran que se han hecho llegar al Concello peticiones para que reforme el estado actual de los accesos y que una de ellas podría pasar por establecer tráfico circular en torno al centro hospitalario. Esta sería la menos costosa, pero no están seguros de que resultase del todo eficaz. La solución más grave para las arcas municipales sería la de volver a reformar las calles, algo poco probable. Como ejemplo del perjuicio que ocasiona el carril único, los conductores de ambulancias explican que tras la humanización del entorno de Povisa invierten el doble de tiempo en los traslados de pacientes del Xeral a Povisa. Las mismas fuentes aseguran que en horas punta un paciente llega antes por la acera en silla de ruedas que en ambulancia. Eso cuando no permanecen atrapados en un atasco, lo que les genera un gran estrés. El escaso aparcamiento ante la puerta de urgencias hace que cuando se encuentra estacionada una ambulancia medicalizada (más grande) y otra normal, no quede espacio suficiente para una tercera, lo que obliga a los conductores a dejar el vehículo en medio de la vía pública y, por tanto, a provocar atascos. Se ha dado el caso de ser sancionados por la policía local mientras acceden al hospital cuando, según explican, lo que están tratando es de salvar vidas. La situación se ha complicado también para las ambulancias que hacen el servicio de rehabilitación al tener el acceso en la misma calle Barcelona a pocos metros de urgencias.