El Celta es el peor en casa desde que llegó el de La Seca

J. V.

VIGO

El Celta vuelve hoy a su infierno particular, el estadio de Balaídos. Desde que Eusebio llegó al banquillo celeste, el equipo vigués únicamente ha ganado dos partidos delante de sus aficionados, ante el Córdoba (1-0) y el decisivo por la permanencia ante el Alavés (2-1), ambos la temporada pasada.

Pero desde que ha arrancado la presente Liga, los celestes aún no saben lo que es ganar en casa y son el equipo que arroja peores números en su estadio de Segunda División, tanto esta temporada, como desde que llegó el técnico vallisoletano, en los trece últimos partidos como local.

El balance es de dos triunfos, siete empates y cuatro derrotas. Un total de trece puntos en trece partidos. Una media clavada de un punto por encuentro. Muy pobre.

Casi se sitúan a su altura, pero siguen estando un peldaño por encima, el Girona, que ha sumado 14 puntos en sus últimos trece partidos en casa, y el Huesca, que arrojan las mismas cifras que los catalanes.

Curiosamente estos dos equipos acompañan al Celta en puestos de descenso actualmente, lo que demuestra que los conjuntos que no son fuertes en su estadio tienen todas las papeletas para estar abajo. Esta es la asignatura pendiente del equipo de Eusebio y que debe empezar a solucionar hoy mismo. A ver si jugar en horario matinal, algo que no ha ocurrido desde la llegada del técnico a Vigo, le da suerte a los celestes.

Evitar un récord negativo

Y de paso, si suma tres puntos, el Celta evitará registrar otro récord negativo de los muchos que viene batiendo en los últimos tiempos. Desde que descendió a Segunda División, nunca estuvo más de cinco partidos consecutivos en Balaídos sin ganar. Esos son exactamente los que lleva ahora mismo: el última de la pasada campaña contra el Xerez, y los cuatro de esta temporada frente al Numancia (1-2), Levante (1-1), Hércules (0-1) y Albacete (1-1).

El Celta ha encajado gol en todos los partidos, pero sobre todo lleva un balance muy pobre de goles a favor. Solo tres en cuatro partidos jugados en casa es muy poco para poder remontar el vuelo.