Autor del timo de las «bombas atómicas» de A Cañiza

E.V.P.

VIGO

Albino Luis A. se ganó apodo de el Metralletas en 1968. «Me lo puso la Guardia Civil», recordó en el juicio. Este relató en el juicio su currículum de antecedentes que comenzó con una condena de cuatro años de cárcel en 1969 por los tribunales de Franco por tenencia ilícita de armas. En base a su experiencia, el acusado ilustró al fiscal sobre la diferencia entre tenencia ilícita y depósito de armas.

Su afición a las armas, que adquirió tras siete años de vida militar en la Legión Extranjera y como mercenario, le llevó varias veces al banquillo. El implicado también contó al tribunal de la Quinta Sección de la Audiencia de Pontevedra, con sede en Vigo, que en 1978 volvió a ser arrestado por el mismo delito de tenencia ilícita de armas. Volvió a la legalidad como mecánico de camiones y vendedor de coches usados en los años 90, negocio del que salió por un altercado. En los últimos años, se dedicaba a reparar motores.

Él mismo contó al tribunal que pasó diez años en prisión en Portugal por un atraco a un furgón blindado en 1994. Cuando estaba en Puebla de Sanabria, la Audiencia Nacional ordenó detenerlo por otro caso aunque luego sobreseyeron el caso. Quienes lo conocen relatan otra anécdota que demuestra la «suerte» que tiene el Metralletas. La policía lo pilló con dos kilos de droga y salió absuelto por un defecto de forma, «algo que ocurre una vez entre un millón». Este contó al tribunal que fue condenado a dos años de cárcel por un kilo de coca aunque «no soy consumidor».

Uno de sus casos más sonados fue el de las «bombas atómicas de A Cañiza», a las que también hizo referencia con sorna en el juicio. Según él, casi le cuesta el cargo a un juez. La policía consideró que el implicado intentó estafar a unos delincuentes comunes para venderles un explosivo que estaba desmontado pero que, en los estamentos policiales, saltó la alarma y el asunto siguió los protocolos de la lucha antiterrorista. Al final, ni bombas atómicas ni nada. El timo fue calificado como una falta leve de estafa.

El Metralletas, que presume de sus amistades policiales, añadió ayer que «tengo fama de ser de extrema derecha». Además de las armas, le gusta el dominó.