Árbitras de día, modelos de noche

X.?R. Castro

VIGO

De impartir justicia deportiva en las canchas por el día, a convertirse en azafatas nocturnas. Así es la doble vida de Tatiana González Carvallo (Uruguay, 1989, pero viguesa de adopción) que pita en la Primera Nacional de balonmano y de Alicia Andrés (Vigo, 1985), colegiada de la Primera Autonómica de fútbol.

Los fines de semana son un no parar. Zapatillas durante el día y tacones hasta la madrugada. Algunas veces sin pasar por la cama. Una ducha y a la cancha. Tatiana ha confesado sus vidas paralelas, pero su socia tiene motivos para el silencio «porque el fútbol es muy machista y prefiero ocultarlo».

A las dos les tira más el arbitraje (de hecho sueñan con alcanzar la Asobal y la Liga Profesional), pero su trabajo a través de la agencia Proba Productions le reporta unos ingresos extra. «El mundo de la noche es muy duro», coinciden. Más que el coro de insultos que forma parte del ritual de cada partido. Tatiana pone el ejemplo: «Me acuerdo de un derbi en Camariñas, pité siete metros y toda la grada comenzó a gritarme: Estás buena pero eres una zorra». Por fortuna jamás han tenido un altercado, «porque cuando te pones el traje de árbitro se olvidan que eres mujer».

Tatiana, que en su book como modelo utiliza su segundo nombre, Sofía, incluso aumenta sus empleos en un bar de copas como camarera mientras finaliza sus estudios de Magisterio. «Es que soy muy activa». Alicia se diversifica menos, pero apuesta fuerte. A final de mes opositará para policía nacional. Si logran sus objetivos se quitarán los tacones, pero no abandonarán el silbato.