«Me ofrecen hasta sofás rotos con tal de conseguir algo de dinero»

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Dice que con la crisis está vendiendo un 30% más barato, pero algunos clientes le dan una señal y le piden que les guarde la mercancía hasta que puedan pagarle el resto

05 oct 2009 . Actualizado a las 12:20 h.

Xulio Vázquez Mucha gente que cambia de domicilio prefiere vender todos los enseres de su hogar a tener que tirar la casa por la ventana. Pero hay muy pocas personas que estén dispuestas a adquirir el lote completo. Precisamente, en Vigo ya solo quedan cuatro casas dedicadas a la compraventa del mueble usado. El más veterano es José Martín Alba (55 años). Lleva más de media vida en este tipo de negocios. Se ha especializado en el estilo vintage. Son muebles de siempre que han regresado a la modernidad y con mucha fuerza. A su local, una especie de almacén con aspecto de rastro, lo bautizó con el original nombre de El chambo. -¿Por qué se metió en el negocio del mueble usado? -Fue por circunstancias de la vida. Era montador eléctrico industrial. En aquella época había una persecución parapolicial a los sindicalistas y no pude retomar mi profesión, por lo que decidí montar este negocio. Había visto alguno parecido en otros sitios, pero no tenía ni idea sobre su funcionamiento. Tuve que aprender sobre la marcha. -¿A qué se debe el nombre de chambo? -En la posguerra española se vivió un período de necesidades económicas. Había gente que se dedicaba a comprar y vender enseres personales. Se ponían cerca del Concello. Eran sobre todo mujeres y ofrecían sábanas y cosas relacionadas con el ajuar de una casa. A estas vendedoras se las conocía por el nombre de chambonas o chamboiras . De ahí viene el nombre que le puse a mi negocio: El chambo. -Pero aquí tiene casi de todo, como en botica. -Sí, aunque se trata de cosas relacionadas directamente con el hogar y básicamente son muebles. Como fui uno de los pioneros, al principio venía gente que me traía objetos de dudosa procedencia, por lo que tomé la tajante decisión de no comprar nada que pudiese haber sido robado, sobre todo herramientas y los radiocasetes de los coches. Lo registramos todo y le pasamos una copia a la policía. -¿Compran en tienda o a domicilio? -En la tienda casi no compramos. Vamos a las casas, tasamos y adquirimos esos bienes. -¿Lo qué más adquieren? -De todo lo que pueda haber en una vivienda. Incluso tenemos aparatos electrónicos. -¿Cobran por hacer la tasación? -No solemos hacerlo, con la excepción de que se trate del reparto de una herencia y nos pidan que se la valoremos. Para eso solo suelen llamarnos un par de veces al año. -¿Cómo ha evolucionado este mercado? -En Vigo solo quedamos cuatro en este negocio. Pero ha cambiado mucho, porque antes había un tipo de mueble muy generalizado. Por decirlo de alguna manera, valía todo. Hoy día ya hay que ser más selectivos. Una de las razones es que sufrimos la competencia desleal de algunos centros benéficos. Ellos no pagan. Lo hacen como un servicio gratuito, con coste cero, pero luego los venden. -¿Qué muebles trabaja más? -Con el conocido como vintage, una cosa graciosa de media época. El 50% del negocio gira en plan brocanto. Esos muebles de medio siglo, que son de segunda mano, pero de calidad. Los de bajo coste, como los que adquieren en Ikea, los descartamos. Cuando nos llaman para que les compremos un mueble kit, no lo aceptamos. -¿Cuál es el tipo de clientes en este momento de crisis? -Me ofrecen hasta sofás rotos con tal de conseguir algo de dinero. Le dan valor a cosas inservibles. En una situación normal las tirarían a la basura. Sin embargo, te llaman. Puede ser una mesilla de noche o cualquier pieza del hogar. Es un vacile, porque nos hacen perder el tiempo. También se trata de televisores de diez años y dicen que solo tiene dos o tres. Solo compramos cosas en buen estado. -¿Y las ventas? -Estamos vendiendo un 30% más barato. Pero incluso hay gente que nos da una señal y nos pide que le guardemos los muebles hasta que nos pueda pagar. El parón en la construcción nos afectó mucho. -¿Recuerda cuál fue el más caro que vendió? -Sí. Fue un despacho de estilo barroco y con unos ángeles tallados. Lo vendí hace 14 años por dos millones de pesetas. Antes incluso había algún mueble indiano, ahora es todo estilo español. -¿Los libros? -Forman parte del lote de las viviendas. Tengo unos 10.000 y música, muchos vinilos. También hay cuadros y mueble auxiliar de muy buena calidad. Y detalles para la decoración.