Un Celta de doble cara se transforma en Huelva con su primera victoria

Víctor López

VIGO

04 oct 2009 . Actualizado a las 19:12 h.

La crisis del Celta ha tenido su primer atisbo de recuperación. El primer triunfo en esta Liga le reflota aunque no lo saque del vagón de cola. La celebración de los jugadores al término del encuentro, indicaba la enorme tensión que este grupo ha padecido antes de esta primera remontada.

Al equipo vigués le urgía un cambio y Eusebio se lo dio. El ambicioso 4-3-3 dio paso a un 4-2-3-1 más comedido. Los protagonistas eran casi los mismos, pero su disposición había cambiado. Con más jugadores por detrás que por delante de la pelota, el Celta quería hacerse fuerte atrás pero no lo consiguió.

Los célticos regalan mucho, llevan toda la temporada haciéndolo. Son beatos y sus donaciones sirven para hacer rico al rival mucho antes de que inicie su obra. La primera concesión fue de Pedro Botelho. Aitor se encontró con un remate cómodo pero lo estrelló en el cuerpo de Falcón. El siguiente agasajo llevaba premio incluido. Un centro que Jordi no acierta a despejar lo encuentra Álvaro Antón para convertirlo en gol. Por séptima vez en esta campaña, el Celta empezó perdiendo. Esto le ha sucedido en todos sus partidos oficiales.

La fragilidad de los vigueses se incrementaba en su flanco derecho. Aitor hizo mucho daño a Hugo Mallo que vio rápido primero una amarilla, y luego como por su banda llegó el centro del primer gol. Su entrenador prefirió darle un respiro y retirarlo de campo. Vasco Fernandes entró en su sitio, y tuvo menos problemas para sujetar al interior zurdo.

Antes del descanso, el único bagaje ofensivo que puso el Celta fue una media ocasión para Trashorras y otra media para Dani Abalo en la que ambos no llegaron ni a rematar. Prácticamente nada. El momento más caldeado antes del intermedio fue un posible penalti a Catalá, que reclamó un empujón en el área onubense.

Sorpresa

Para la segunda mitad, los celestes tenían preparada una sorpresa. Una vez más volvieron a tener dos caras. En esta ocasión pasaron de Mr. Hyde al Doctor Jekyll. Para esa transformación recuperaron sus señas de identidad con el 4-3-3 y su perseverancia tuvo éxito. Por primera vez, se encontraron con un contrario agradecido y capaz de corresponder los presentes. Un chut lejano de Trashorras no lo atrapó Bernardo y su error, junto a la relajación defensiva andaluza, propiciaron que Iago Aspas recogiese el rechace y marcase el tanto del empate. El moañés cumplió como delantero oportunista cazando un gol, por estar en el sitio justo.

Por una vez, tal y como pedía Eusebio, su equipo tuvo una recompensa a su actitud que nunca ha sido la de bajar los brazos. Con esta misma situación, anteriormente el Celta había tirado muchos partidos. En esta ocasión, el técnico fue valiente y además de recuperar su filosofía, apostó por la presencia de Arthuro por Danilo.

Con el Recre titubeando, los célticos recibieron más ofrendas por su buena colocación. Una clara oportunidad terminó en un centro de Pedro Botelho, y una absurda mano de Cámara. El árbitro pitó penalti, y Trashorras no falló. Hasta el final, jugando con menos riesgo que de costumbre, el Celta tuvo opciones de matar el partido. No lo hizo pero las hadas, por una vez, le habían concedido su deseo en forma de una victoria a domicilio, la primera tras casi nueve meses de sequía.