Cinco años en la lista de espera

VIGO

Alimentadas por la falta de respuestas, las suspicacias sobre un recorte en el complejo de Beade rozaban ya el punto de ebullición. Sanidade las ha zanjado volviendo al penúltimo punto de partida

29 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Cuando visitaron Vigo, los arquitectos Jean Pistre y Denis Valode se quedaron absortos mirando al mar. El océano estaba presente en cada recoveco de la ciudad. Por eso, diseñaron un hospital con forma de barco, con seis velas que parecían azotadas por el viento. El buque de Beade ha navegado entre tormentas y vientos racheados. En ocasiones, incluso a la deriva. Su última singladura, comandada por la nueva Consellería de Sanidade, ha consistido en zarpar para volver al puerto de partida. Todavía no existe, pero ya tiene una historia enrevesada.

1 Votos. En el fragor preelectoral del 2004, el PP prometió que el año siguiente empezaría a construir lo que entonces se conocía como el cuarto hospital. Tenía 400 camas e iba a estar operativo en el 2010.

2 Cambio de gobierno, cambio de planes. El Ejecutivo de Emilio Pérez Touriño le dio una vuelta. Se empezaron a barajar cifras. Las expectativas ciudadanas subían como la espuma. Los vecinos amenazaron con que no transigirían con menos de mil camas. Una consultora estaba diseñando un plan funcional del hospital que contemplaba alrededor de 900.

3 La llamada que lo cambió todo. Hay un punto de no retorno en la historia del nuevo hospital. Se produce en un momento del 2006. Un teléfono suena en la Consellería de Sanidade. Al otro lado, Touriño da una orden tajante. El número de camas del nuevo hospital de Vigo tiene que tener cuatro cifras. Sí o sí. No reunía consenso en la consellería. Pero lo asume y a mediados de ese año acaba presentando un proyecto de 1.414 camas. El barco es ya el buque insignia de un gobierno.

4 Virtual. Se suceden los actos públicos. Hay modificaciones del proyecto y un exceso de presentaciones reconocido en privado en el Sergas. Pero se consigue algo que ha hecho imposible una vuelta atrás en el proyecto: el consenso de los profesionales. En cierto modo, era también su proyecto. Hubo medio centenar de reuniones en las que los médicos consiguieron adecuar el plan funcional a sus necesidades.

5 Touriño tira del freno de mano. El 1 de marzo de este año, Galicia vota. El bipartito había dado todos los pasos administrativos básicos para iniciar la obra -los mismos que aprovechará el nuevo Gobierno-, pero no la había licitado. Varios altos cargos de Sanidade le piden a Touriño pocos días antes de las elecciones que saque las obras a concurso público. Era el último paso. Pero no quiere.

6 La enésima revisión no cuaja. Pilar Farjas toma las riendas de Sanidade. Echa el ancla al proyecto, anuncia una revisión y dice que no hay fondos. Asegura que consultará a los profesionales y agentes sociales porque el proyecto «no tiene el consenso suficiente». Pero los médicos ya están exhaustos. Los sindicatos, también. La falta de respuestas claras de Sanidade alimenta las dudas y surgen todo tipo de rumores. Todos son malos augurios. La semana pasada estallan y los sindicatos y usuarios preparan una gran manifestación ciudadana. El viernes, el Sergas asegura que aún no ha decidido el futuro del nuevo hospital. El domingo, convoca para la mañana siguiente. Ayer. Y anuncia que pese a los seis meses, todo vuelve al punto de partida. El Sergas del PP prácticamente calca el último informe del bipartito. Se mantienen el tamaño y su dotación. También el papel del Meixoeiro, de Povisa, del Xeral... El arquitecto brasileño Paulo Mendes da Rocha dijo una vez: «Vigo es una ciudad eternamente inacabada». A veces, también inempezada .