Los jóvenes reivindican su derecho a reunirse libremente en la calle
27 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.«El botellón no tiene solución, siempre va a haber problemas». Esta es la sentencia de uno de los jóvenes que en la noche del viernes al sábado disfrutaban de la noche en la explanada del Náutico. Centenares de chicos y chicas, la gran mayoría de 17 a 25 años, toman esta zona como punto de encuentro. Muchos de ellos solían ir a O Berbés. Pero esta noche el despliegue policial ha dejado desierta la plaza.
La noche en Vigo empieza movida. La Policía incauta una botella de ron a un grupo de menores de edad que se dirigían hacia la avenida de Montero Ríos. «Me quitaron la botella, yo me piro pa?casa», comenta uno de los menores mientras sus amigos, estupefactos, intentan convencerle para quedarse a pesar de la falta de alcohol. La misión principal de la Policía es disuasoria y en casos como este no avisa a los padres, «pero si quieren recuperar las botellas tendrán que venir sus progenitores». Pocos minutos más tarde Aarón, de 21 años, cruza la plaza. Aunque es mayor de edad, él solo lleva una coca-cola. «No me parece bien que le hayan quitado la botella a ese chico, si es menor de edad no puede comprarla, pero tenerla no es delito, a lo mejor se la está llevando a alguien». Añade que «el botellón es un acto social para luchar contra los precios abusivos de las bebidas».
Laura y María esperan a sus amigas. Comentan que: «Deberían poner unos contenedores, porque solo hay dos papeleras y se llenan en cinco minutos». La posibilidad de habilitar un recinto específico, alejado, en el que los jóvenes puedan beber acarrea más problemas de los que parece solucionar. «Nos gusta estar en el centro, no tenemos que coger el coche para nada», dicen. Guillermo, Borja y Pablo lo secundan. «No somos gallinas para que nos encierren en un almacén a todos juntos». Sus amigos matizan que si el recinto fuera al aire libre «a lo mejor podría resultar».
En el centro de la pasarela, Iria celebra su mayoría de edad con una copa. Sus amigas le cantan el cumpleaños feliz y admiten que en el botellón «te lo pasas bien aunque no bebas». «Aquí estamos todas juntas», dice su amiga Alicia, «es como el Tuenti pero en la calle, una red social para conocer gente».
Para todos, el botellón es algo tranquilo. «No suele pasar nada, además también hay peleas en bares y en discotecas», explica Antonio. Luis también cree que el botellón es un problema complicado, «me gusta estar con mis amigos, tranquilamente, tomando algo y hablando, si vamos a un bar nos sale más caro y estamos más incómodos». Con respecto a las quejas por el ruido opina que «es normal que los vecinos se quejen, la policía debía controlar a la gente que arma alboroto, con eso se solucionarían muchos problemas». Lucía piensa algo similar y defiende el botellón en la plaza de la Estrella, «entiendo la postura de los vecinos, pero aquí en el nadador no molestamos».