El colectivo A Ría non se vende insiste en que tanto la alcaldesa de Cangas como la Autoridad Portuaria de Vigo tienen capacidad para paralizar el puerto deportivo de Massó. Califica de «mascarada» la iniciativa parlamentaria de BNG de instar a la Xunta a negociar la paralización de las obras. «O BNG practica unha dobre política cargada de hipocresía: oponse á realización das obras nas instancias onde carece de poder para paralas (no Parlamento galego e no español) e deixa facer onde sí ten esa capacidade, no Concello de Cangas. Eles saberán por que». A Ría non se vende critica también a la Autoridad Portuaria de Vigo. «Leva anos sumida na máis completa ilegalidade», afirma, ya que es el «único» puerto de interés general del Estado que carece del preceptivo plan de usos desde 1993, por lo que, añade el colectivo, todas las actuaciones realizadas desde entonces están fuera del marco legal. Critica que estén representados en dicho organismo Caixanova (accionista de la promotora del puerto de Massó), Citroen y la Confederación de empresarios y no los marineros ni las mariscadoras. Por ello, asegura, «só se fan proxectos que agreden aos ecosistemas mariños».