La vigilancia de las playas que se mantiene acabado ya el verano para justificar los sueldos de unos socorristas que no tienen nada que hacer no es el único caso surrealista que se ha dado en O Val Miñor por culpa de una burocracia que no entiende de lógica. La Mancomunidad también contrató este verano un patrón de embarcaciones para salvamento en el mar. Pero lo hizo sin antes haber regularizado la situación de las lanchas. Lo pidieron insistentemente los responsables de Protección Civil, pero sin éxito.
El resultado ha sido que esta persona no ha podido hacerse a la mar. Las embarcaciones no tenían los papeles en regla y este profesional se arriesgaba a asumir responsabilidades que no le correspondían en caso de producirse algún accidente.
Sin documentación
Y si las embarcaciones no tenían toda la documentación en regla se debe también al caos de papeles existente en la Mancomunidad de O Val Miñor. La presidencia de esta institución cambia de año en año y los papeles y expedientes también se van rotando entre los ayuntamientos, haciendo que algunos se pierdan por el camino, como es el caso del acta de cesión de la Xunta que certifica que las lanchas pertenecen a la agrupación de voluntarios. Este problema ya está en vías de solución con la próxima apertura de la sede de la Mancomunidad en Baiona. El antiguo inmueble de las oficinas del Inem ya funciona parcialmente con el servicio de prevención de drogodependencias y lo hará a pleno rendimiento una vez que el gobierno de la mancomunidad contrate a un gerente.
Otra de las carencias que sufrió el servicio de Protección Civil para la vigilancia de las playas este verano fue la ausencia de un coordinador contratado para dirigir todo el servicio, por lo que este cargo se tuvo que desempeñar de forma voluntaria y a base del esfuerzo personal.