Pinta con mucha maña. Brian Rusell se enfundó ayer un mono de trabajo de PSA y, brocha en mano, pintó de blanco el transformador de Unión Fenosa. Ya que la compañía eléctrica lo tiene abandonado, en ruinas y lleno de maleza, los participantes de la Foliada de Redondela lo adecentaron un poco. La casa donde se encuentra el transformador se halla en el centro de la villa. El techo tiene agujeros y las ventanas están tapiadas para que nadie se meta dentro.
Diferentes asociaciones culturales y alternativas de Redondela han pedido al Concello que les gestione la cesión del edificio para que se pueda usar como local social. Ante la falta de locales muchos jóvenes de Redondela alquilan durante el invierno bajos en los que reunirse, jugar a la Play Station o tomar algo con sus amigos.
Saka, miembro de Millo Verde, entidad que organiza el festival de música alternativa de Redondela es uno de los que trabajó en el desbroce de la finca de Fenosa, para participar en reuniones de las diferentes asociaciones que participan en la Foliada. Son cientos de jóvenes procedentes de Nou Barris, en Barcelona, y de Redondela y otros puntos de Galicia.
La Foliada ha propuesto que no se tire la casa de Fenosa y que sea la sede de un futuro local autogestionado en Redondela, ya que parece que el Concello está negociando el derribo con la empresa eléctrica, puesto que constituye una amenaza para la ciudadanía, dado su estado de deterioro.
Brian Rusell lleva ocho años en Barcelona, siete de ellos como okupa en Can Masdeu. Este antiguo hospital se ha convertido en el hogar de 25 jóvenes, un tercio de los cuales son catalanes y la mitad de la Península Ibérica. El resto proceden de diversos países. Brian dejó atrás su Connecticut natal y se quedó prendado de Barcelona. Para financiarse dispone de huertos y organizan todos los fines de semana comidas populares en las que sirven unos 150 menús. Otros trabajos permiten completar la financiación de esta iniciativa de autogestión.
En la feria de Redondela también se pueden contemplar otras iniciativas como la de Biciosos, unos jóvenes que tienen un taller en el que enseñan a reparar bicicletas.
En el campo de la feria se desarrollan distintas actividades artísticas y también comerciales, como la venta de productos ecológicos. J acobo y Belén, dos de los vendedores, certifican que todos sus productos son naturales.
Los que no lo han pasado tan bien como los participantes en la Foliada han sido algunos vecinos de la zona de la marisma que se han quejado repetidamente a la policía para que les llamase la atención a los organizadores de los conciertos del evento. Ayer la música se prolongó hasta las seis de la madrugada y había alguno que estaban hasta las narices. Para muchos jóvenes con ganas de diversión no hay demasiado problema en trasnochar porque luego pueden dormir por la mañana sin mayores obligaciones. Aunque, no obstante, algunos sí se han levantado pronto hoy para ir a la isla de San Simón donde acudirán a una conferencia sobre la Red Natura 2000, ese espacio teóricamente protegido en el que se levantan naves industriales sin grandes obstáculos.