La polémica gestión de Alfredo Rodríguez Millares al frente del gobierno municipal continúa pasando factura en Nigrán. La Xunta de Galicia ha impuesto una multa al Consistorio por haber autorizado la demolición de un edificio sin contar con la autorización previa de la dirección xeral de Patrimonio Cultural.
El promotor, Carlos Rocha, consiguió así agilizar la construcción de un nuevo edificio de viviendas en el lugar conocido como «curva de Donato», en la calle Tomás Mirambell de Panxón.
El anterior gobierno municipal obvió el trámite de pedir la preceptiva autorización autonómica previa convirtiéndose de esta forma en un infractor urbanístico, puesto que la ley obliga a contar con el dictamen de la dirección xeral de Cultura cuando las obras afectan a algún bien incluido en el inventario general de Patrimonio.
La obra del edificio en cuestión se encuentra dentro del ámbito del castro de Panxón, uno de los yacimientos, no del todo descubiertos, más interesantes que existen en Nigrán. De hecho, a pocos metros del lugar en la obra de otro edificio en el que sí se hicieron controles arqueológicos aparecieron restos del único alfar romano hallado en Galicia. Pero los anteriores regidores locales libraron al conocido promotor de tener que realizar este trámite que hubiera retrasado los trabajos y aumentado sus costes y le concedieron la licencia de una forma completamente ilegal. Ahora las arcas municipales pagan las consecuencias. Al gobierno municipal actual no le quedó más remedio que reconocer la infracción cuando la Xunta inició el procedimiento sancionador el pasado mes de marzo.
Escombros
El desarrollo de los acontecimientos dio la razón después de llevada a cabo la demolición ilegal sobre la necesidad de un control arqueológico. Los escombros que generó el derribo del antiguo edificio de la curva de Donato y la excavación realizada fueron a parar a la comunidad de montes de Bahíña, que utilizó los materiales para acondicionar una pista forestal cercana al embalse municipal. Meses después, miembros del Instituto de Estudios Miñoranos encontraron restos arqueológicos en el relleno de la pista forestal y denunciaron el caso públicamente.
Las arcas municipales se exponían a una multa de 60.000 euros por la infracción cometida por el anterior gobierno, pero como no han aparecido más restos arqueológicos en la obra del promotor, no se pueden evaluar los daños y se impone la sanción mínima de 1.850 euros.
El nuevo edificio de Panxón acumula más irregularidades. El promotor comenzó la construcción sin contar con licencia municipal hace dos años y no fue hasta ocho meses después, edificada ya la primera planta, cuando el actual regidor socialista le otorgó el permiso. En aquella comisión de gobierno los dos ediles del BNG no firmaron la propuesta del alcalde, en cuanto que no habían apoyado la modificación de las normas de planeamiento que permitió un aumento de volumen y porque consideraban que el Ayuntamiento debería de haber paralizado las obras.