La continuidad en la Copa de Rey se gestó en la factoría de A Madroa. Hasta siete jugadores formados en A Madroa estaban en el once titular que sacó ayer Eusebio ante el Real Unión: Yoel, Michu, Dani Abalo, Hugo Mallo, Noguerol, Jordi y Toni. Además salieron en la segunda parte otros dos: Roberto Lago y Aspas.
Va a ser en mayor o menor medida una constante a lo largo de la temporada. Muchos de ellos aún tienen que madurar. Es mucho soñar que de repente se les vea luchando por ascender a Primera División. Es una apuesta arriesgada, quizás por exagerada en tan poco tiempo. Pero también es la prueba de que muchas veces los clubes de fútbol apuestan por traer medianías de fuera cuando tienen en casa buenas soluciones.
Hay dos que ayer merecen mención especial. En primer lugar el más joven de todos, Hugo Mallo. Un chaval de 18 años que está en el primer equipo debido a que el club no contaba con Edu Moya. Eusebio apostó por él en lugar de pedir que le fichasen a otro lateral. Vio en él unas cualidades que demostró el sábado durante la segunda parte y ayer todo el partido. Sabe aguantar la posición, es muy difícil ganársela y superarle. Toda una garantía defensiva, y que sacando la pelota no se complica la vida.
Tampoco hay que olvidarse de Toni. Se le está quedando un poco grande el primer equipo, pero quizás necesite tiempo. Aún así dejó una perla con el pase a Trashorras en el segundo gol.
El regreso de Iago Aspas
La sorpresa fue la presencia de Iago Aspas en el banquillo ya que hace dos días aún no se entrenaba con el grupo debido a su lesión. Necesidad obliga. Salió cinco minutos y fue fuertemente ovacionado por ser el héroe de la salvación la pasada temporada.
Una elección antinatural
Eusebio prefirió otorgarle el puesto de delantero centro a Michu en vez de a Dani Gail, del filial. A este último le falta quizás la experiencia de jugar a estos niveles de exigencia, pero como ex futbolista Eusebio mejor que nadie debería saber que siempre es más fácil que rinda mejor de nueve un jugador de tercera acostumbrado a esa posición que un experto que siempre juega en otro sitio. Michu estuvo más perdido que Tarzán en Nueva York y es comprensible.