El central más bajo de la Liga

Antón Bruquetas

VIGO

El jugador del Pontevedra Orlando Gutiérrez solo mide 169 centímetros y pesa 65 kilos, un caso excepcional para una posición en la que el poderío físico es la norma

02 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Desde que llegó este verano a Pontevedra, Orlando Gutiérrez no ha pasado desapercibido entre los aficionados del conjunto granate, que se sorprenden de ver un futbolista que solo mide 1,69 y pesa 65 kilos jugando en el eje de la defensa. Son, sin duda, unas cifras fuera de lo común, que probablemente lo convierten en el central más menudo del fútbol profesional en España. Sin embargo, el cántabro, de 33 años, que incluso llegó a debutar en Primera con el Valladolid, suple las carencias genéticas con anticipación, velocidad, capacidad de salto, y, sobre todo, «mucha concentración».

El fichaje de Gutiérrez por el Pontevedra cuenta con el aval de su técnico, Roberto Aguirre, que la temporada pasada coincidió con él en Lorca, donde lograron que el conjunto murciano disputase la fase de ascenso a la Segunda División. El preparador lo tiene claro, Cuqui, como lo conocen en la plantilla, no necesita los centímetros que le faltan para ser un defensa corriente: «Pienso que es un jugador que se desenvuelve mejor en la posición de central que si midiese 20 o 30 centímetros más, porque es rápido, inteligente y se posiciona de forma excelente».

De hecho, en contra de lo que pudiese parecer, Orlando Gutiérrez confiesa que cuando más sufre en un terreno de juego es en el momento en que le toca marcar a un delantero habilidoso y veloz. «Siempre prefiero -señala- defender a un jugador muy alto a tener que vérmelas con uno rápido y con gran capacidad de desborde». Considera que el juego aéreo no es solo cuestión de tamaño. «Para ganar un balón de cabeza influyen más factores que medir mucho. Creo que es una cuestión de saber estar en el sitio adecuado y, sobre todo, tener mucha concentración. Esa es la palabra clave, concentración», subraya.

Por otro lado, su entrenador destaca la capacidad de salto que tiene el jugador, que supera el metro. «Físicamente es un futbolista muy fuerte y , gracias a la potencia que desarrolla, consigue que no se aprecien las diferencias con otros compañeros más corpulentos», recalca el preparador.

De lo que sí está convencido Roberto Aguirre es de que Orlando Gutiérrez no está jugando en un equipo de Primera División por culpa de su estatura: «Estoy convencido de que lo han cortado de algunos sitios por ser más bajo de lo habitual, pero pienso que es un error. Aún hoy pienso que debería estar jugando en Primera. Tiene calidad para sobrevivir en la élite del fútbol español».

Una división que no es ajena para el cántabro, ya que debutó con el Valladolid en la máxima categoría durante el tramo final de la temporada 1998/1999. Por aquel entonces, Sergio Kresic dirigía al equipo de Pucela. En la antepenúltima jornada jugaban contra el Sevilla en el Sánchez Pizjuán y la plantilla estaba plagada de bajas. Kresic recurrió a los jugadores del filial, entre los que figuraba Orlando Gutiérrez, que acabaría disputando los dos últimos encuentros del campeonato.

En la temporada siguiente, Gregorio Manzano se hizo cargo del Valladolid. El ahora central del Pontevedra volvió a entrar en los planes del técnico andaluz. Participó en dos partidos, uno de ellos en Riazor frente al Deportivo, y otro contra el Málaga.

A partir de ahí empezó su peregrinaje por el fútbol nacional. Pasó por el Éibar, Hércules, Lleida, Castellón, Cartagena, Lorca y Pontevedra. En su palmarés figuran dos ascensos a Segunda. Justo el perfil de jugador que está buscando el conjunto que preside Nino Mirón para esta temporada.

Orlando Gutiérrez ya fue titular en la primera jornada en el choque contra la Cultural Leonesa. Se perfila como uno de los fijos en la defensa del conjunto granate y más, si cabe, en las convocatorias. Porque goza de la confianza de Roberto Aguirre y además posee la capacidad de actuar en varias posiciones: los dos laterales, central y medio centro. Es un jugador comodín, que puede tapar varios huecos en el caso de una lesión o una sanción. A su anticipación, velocidad y colocación le suma la capacidad de sacar el balón controlado. «Cuando recupera la pelota casi siempre sabe qué hacer con ella», añade su técnico.

Pero, por encima de todo, Orlando Gutiérrez es un jugador fuera de lo común.