Javier Soto y Pedro Díaz comenzaron ya hace algunos meses un proyecto dedicado a plasmar en directo la música instrumental generada por el rock del siglo pasado. Recientemente, los dos veteranos músicos incorporaron a Andrés Cunha, un batería más joven, aunque también experimentado en varios grupos de la ciudad.
El teatro de operaciones donde desarrollan su música se sitúa en el número 35 de la calle Pizarro, en el bar La Pecera. Se hacen llamar The Fishbox Band, un nombre con claras referencias berbesianas, aunque el combo se sitúa mejor en la Casablanca viguesa. Los conciertos de este trío son descargas de los míticos ritmos instrumentales que plasmaron en los anales del rock y el blues fieras del calibre de Freddie King, Elmore James, Link Wray o The Shadows.
Dos guitarras y una batería, sin otros aditivos, Soto, Díaz y Cunha se hartan de rascar, puntear y golpear sus instrumentos sin más demoras que las que lleva encender un cigarro o sorber una cerveza.
Desde Os Resentidos
Javier Soto es una institución musical. Comenzó en Os Resentidos, a comienzos de los años ochenta. Posteriormente, Soto aportó saber musical y vistuosismo a Siniestro Total, formanción en la que sigue militando, aunque también se le puede ver en otras formaciones, como Transilvaniana o Cotomondongo. Pedro Díaz también tiene una larga trayectoria en la ciudad, tras su paso por los míticos Frangos, o también por Transilvanians. Por su parte, Andrés Cunha pasó anteriormente por High Sierras y por Creole King. Un concierto recomendable para los amantes de las guitarras.