Protección Civil de Cangas pide prudencia a los bañistas ante la oleada de avispas en las playas

J. Santos

VIGO

Los socorristas que prestan servicio en las playas canguesas atienen a diario de docenas de personas que sufren picaduras de avispas. La oleada de estos insectos en los arenales esta temporada llevó a la concejala de Turismo canguesa y a Protección Civil, que coordina el citado servicio, a dar una serie de recomendaciones a los bañistas en general y a los potenciales alérgicos en particular. La alergia se produce en personas previamente sensibilizadas. Es infrecuente sufrir una reacción violenta con la primera picadura. Lo habitual es que el alérgico potencial se sensibilice con ella y que, en la segunda, sufra una reacción de gravedad variable, con enrojecimiento de la piel, hinchazón en zonas alejadas de la picadura, palpitaciones, sensación de ahogo y malestar generalizado. En estos casos, la tercera picadura puede provocar un shock anafiláctico. Los que lo han sufrido lo describen como una sensación agobiante. Se produce al cuarto de hora de la picadura y puede incluso provocar la muerte. Por ello, los alérgicos deben tener siempre a mano su medicación, una inyección que desactiva en poco minutos la reacción. Ciertamente, se trata de un producto caro y con un plazo de caducidad limitado. No hay explicaciones sobre la oleada de avispas en las playas. Lo cierto es que aparecen por cientos, inspeccionado la arena y la comida de los bañistas, y merodeando sin descanso sobre niños y mayores. Es más infrecuente ver abejas, más ensimismadas en cosechar el néctar o el polen de las flores. Protección Civil se hizo cargo ayer, por otra parte, de una pequeña serpiente de menos medio metro que estaba parada en medio de la calle Saralegui, en Cangas, y la puso en manos del Seprona