La Voz convoca a la cocinera Loló Domínguez para que prepare una comida completa a un precio mínimo
26 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La Voz lanzó el desafío: hacer un menú completo y nutritivo por el mínimo precio posible. Pero, ojo, porque no vale hacer espaguetis con atún o una bocata de jamón y queso. «Vamos a cocinar un menú con el que podemos quedar con unos amigos para que vengan a comer a nuestra casa sin que nadie se dé cuenta de que estamos en crisis», explica Loló, la cocinera invitada. Loló Domínguez tocó todos los palos de la cocina; fue desde profesora de culinaria, a chef en restaurantes de renombre, pero ahora, más que cocinar, le toca gestionar: es la responsable de la tapería del casco viejo A Pita Tola, en la calle Teófilo Llorente, 10.
«Hay amas de casa que tienen un presupuesto de cien euros por mes para alimentar a toda su familia. Es posible hacerlo, basta saber cocinar», explica. Así que Loló se arriesgó a establecer un menú anticrisis vistoso: albóndigas de mejillón, pollo relleno de arroz con manzana y pasas y, de postre, las típicas chulas gallegas.
Uno de los puntos clave a la hora de preparar un menú aparentemente tan elaborado y, a la vez, económico es el momento de la compra. «Hay que elegir un supermercado barato y optar siempre por las marcas blancas», explica Loló. Hecha la compra, viene la segunda exigencia: saber cocinar. «Existen varios trucos que las amas de casa usan para hacer rendir las recetas», cuenta la dueña de la tapería A Pita Tola, que ha recurrido a un par de ellos en este menú anticrisis. «Los primero que hicimos fue dejar las pasas en un bol con agua para que inflen y rindan más», comenta. Otra de las técnicas está a la hora de batir los huevos: «Si le das altura, coge aire e infla». El arroz también fue elegido por algo. «Es muy nutritivo y cunde mucho como relleno», comenta la cocinera, que añade que esta receta puede ser mejorada al gusto de cada uno, dependiendo de su presupuesto: «Se puede, por ejemplo, rellenar el pollo con trufas o hacer estas mismas albóndigas con mucho más mejillón, que quedan más ricas».
Además de hacer rendir la comida, una buena cocinera anticrisis tiene también que aprender a aprovechar lo que sobra. Al deshuesar el pollo, Loló no puede evitar el comentario: «Los huesos nunca se tiran a la basura; se pueden usar para hacer una sopa». Y tras pensar un poco, concluye: «De hecho, deberíamos hacerlo. Cocinamos un consomé y después utilizamos la carne que queda pegada a los huesos como guarnición». Y así, sin planear, el menú de 1,24 euros ganó un nuevo plato: un consomé.