Sus compañeros de la base del 061 de Tui ya se habían encargado de gritar a los cuatro vientos las intenciones de la pareja, pero La Voz estuvo ayer en la iglesia de Pexegueiro para confirmar que ni sus amigos consiguieron que Francisco Javier y Rocío titubearan en el camino hacia el altar. De hecho y, tras haberlos convertido en la pareja más mediática de la zona, haciéndolos protagonistas de una macro valla publicitaria que después la televisión inmortalizó para contárselo a media España e invitar por megafonía a todo el pueblo al enlace, ayer les escoltaran hasta la iglesia. «Fue para asegurarnos de que iban a venir y de que no llegaran tarde», nos asegura Jorge, uno de los amigos. Sin embargo, la táctica más bien fue la de continuar poniendo a prueba su paciencia ya que el novio, «muy trabajador y buena persona pero, sobretodo formal y tímido», ya había amenazado días atrás con no darles más que bocadillos en el convite.
No llevaron las ambulancias pero sí los distintivos luminosos y acústicos para la ocasión con los que maquillaron el Mercedes que escoltó a los novios hasta la iglesia de Pexegueiro. La campaña mediática de sus amigos también tuvo repercusión local y más de medio centenar de espontáneos aceptaron la invitación popular para acudir al atrio sin invitación oficial. Durante la celebración les dieron un respiro pero, en cuanto se dieron el sí quiero, los amigos volvieron a la carga. No querían que se que olvidaran nunca de su enlace pero, está claro que de ellos tampoco porque, hasta durante el tradicional posado fotográfico sufrieron la irrupción de dos supuestos policías, en el convite los dejaron sin marcha nupcial y, ante la amenaza del novio, ellos mismos llevaron suficientes provisiones de bocatas como para abastecer a la mitad de los comensales.
Nadie dudaba del amor de Francisco Javier y Rocío pero, desde ayer, tampoco de la amistad que une a los miembros de la base tudense del 061. Y es que, pese a todas las pillerías que sabemos ha sufrido la pareja y a las que no podemos contar porque ya cerrábamos la edición cuando aún no habían conseguido irse de viaje (si es que pudieron), todos salieron felices, aunque no comieran perdices sino bocatas. De la parte oficial también nos confirman y, nos remitimos a la foto, que los novios iban guapísimos, que pasaron un día inolvidable y que tanto invitados como amigos disfrutaron de una maravillosa comida. Pues eso, que muchas felicidades a los novios y también a los amigos, a los que damos las gracias por habérnoslo contado todo. Aforo completo en el santuario de San Campio de Lonxe. Mientras Francisco Javier y Rocío cumplían con su cita, miles de personas hacían lo propio a poco más de veinte kilometros. Desde Bouzas, Coia, San Pedro de Navia o Portugal llegaron ayer al santuario de San Campio de Lonxe los peregrinos. Según las estimaciones de su párroco, entre 25 y 30.000 personas acudirán durante todo el fin de semana a Figueiró para pedir la intercesión del santo, al que se le invoca para toda clase de enfermedades pero, en especial para las cancerosas, reumáticas o mentales.
Los fieles abarrotaron el santuario desde primera hora de la mañana. En la «capilla de la cera», cientos de exvotos, representando manos, pies, estómagos o cuerpos enteros. Entre los momentos más álgidos de la jornada, el momento en el que los tiraboleiros, vestidos de gala, ponen a funcionar el botafumeiro durante la misa solemne. San Campio es el único santuario de toda Galicia que tiene un botafumeiro y no uno sino dos. El primero, de 45 kilos de peso, se inauguró el uno de enero del 2000 para conmemorar el inicio de siglo y, un año después, el más grande, de 60 kilos.
El buen tiempo permitió que los peregrinos que optaron por caminar «de lonxe» pudieran cumplir con la tradición, pero buena parte de los devotos llegaron en vehículo.
Decenas de autobuses y coches particulares se amontonaban al mediodía en las inmediaciones del santuario. Varios sacerdotes apoyaron el servicio para poder celebrar las misas que se oficiaron durante toda la jornada. Escenas que se volverán a repetir hoy, cuando se espera la mayor afluencia de visitantes.