El español asegura que su triunfo en Verbier ha hecho disminuir la polémica en el Astana y destaca el peligro de la etapa de mañana en la lucha por la general
21 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Alberto Contador descansó de amarillo. El corredor madrileño ha dado un golpe definitivo para asumir el mando en el Astana. Pero queda la última semana del Tour. La más dura.
-Se le vio muy contento por el triunfo en Verbier.
-En el podio estaba contentísimo de cómo me habían ido las cosas, por la situación que se produjo.
-¿Verbier puede ser la base de su triunfo final en la carrera?
-La del domingo resultó una jornada muy buena de cara a la general. Se hicieron diferencias importantes, pero aún queda una semana muy dura.
-Vistos los nombres que hay en la general, ¿considera que está llegando una nueva generación de corredores que pueden marcar el futuro?
-Es cierto que los corredores que llegan detrás son jóvenes, de mi generación o muy cercana. Estoy por delante de ellos, pero sin duda van a ser mis rivales en el Tour y también de cara al futuro van a ser una competencia directa para mí.
-Tiene un margen cómodo de diferencia, ¿la contrarreloj podría servirle para sacar más tiempo?
-Todo hay que valorarlo según se vaya desarrollando la carrera. Estoy más tranquilo, no como hasta ahora. Lo que está claro es que dormiría mejor con más diferencia. Si se presenta alguna situación buena para sacar más minutos a los rivales, la aprovecharemos.
-¿Cree que Armstrong ha sido sincero al manifestar públicamente que lo apoyará para que gane usted el Tour?
-Sé lo que él comentó. Dijo que me va a apoyar al 100% y yo le creo.
-¿Está todo más claro ahora con Armstrong?
-Tras la etapa de Verbier, todo se aclaró más. Habrá menos polémica. Se va a notar en la carrera, en la mesa, en todas las situaciones que conlleva un Tour de Francia.
-¿Se duerme más tranquilo cuando se ha conseguido el maillot amarillo?
-Se descansa más a gusto. Había pensado en ello la noche anterior. Fueron momentos muy grandes, mejores de lo que yo pensaba.
-De las seis etapas que quedan, ¿cuál piensa que es la más importante?
-Todas, pero sobre todo la del Gran Bornand. Se sale subiendo el Roseland y puede darse batalla desde el principio. Es la que más respeto me produce. A partir del segundo de la general la gente está en poco tiempo y todos pueden resultar peligrosos. Igual el más fuerte de todos es Andy Schleck, aunque otro corredor con más libertad también puede ser un problema.
-¿Teme que le pueda suceder algo parecido a lo que le pasó en la París-Niza, donde tuvo un desfallecimiento?
-Es lo que tiene el ciclismo, que puedes tener un día malo y tus rivales pueden aprovecharlo. Intentaré no descuidar nada, no dejar nada al azar para no tener ese día malo.
-¿Cómo lleva la presión psicológica de un Tour?
-Sabía que este Tour iba a ser difícil en la carretera y fuera de ella. Lo tenía claro. Me había preparado para ello.
-¿Se ha parado a pensar que igual es el primer corredor que le gana a Armstrong?
-No. Hace años, cuando veía el ciclismo por televisión y lo admiraba, si me hubiera dicho que iba a correr con él, no me lo hubiera creído. Es una situación que no me imaginaba, y menos todavía la de poder ganarle.
-¿Puede ser usted un nuevo Armstrong?
-Él es él y yo soy yo. Somos diferentes. El Tour será mi objetivo en años venideros. Intentaré ganar todos los que pueda.