El gobierno cangués aprobó ayer la tercera versión de la reforma de O Señal, una obra iniciada en el 2007, poco antes de las municipales y paralizada a los pocos días
09 jul 2009 . Actualizado a las 12:05 h.El anterior gobierno cangués adjudicó a Movex Vial poco antes de las elecciones municipales del 2007 la reforma del paseo marítimo de la Alameda Nova. El proyecto era del arquitecto moañés Juan Rivas, quien proponía algo similar a los paseos de O Con y Aldán, con un paseo volado de madera rematado en un banco corrido.
Las obras comenzaron con el derribo de la barandilla y fueron paralizadas poco después, tras poner objeciones Costas. El Concello colocó unas vallas de protección que, pasado el tiempo, dejaban en evidencia el parón de las obras al tiempo que representaban un peligro potencial para los paseantes. Fueron finalmente retiradas.
Segundo proyecto
El nuevo gobierno encargó otro proyecto a los técnicos municipales. Lo hicieron los arquitectos Alfonso Lage y Alicia Resille. Su coste era de 210.000 euros. Se hizo público, pero al poco, quedó olvidado. Al igual que el actual, no contemplaba un acceso a la playa que se está formando en la base de la escollera y que la cofradía de Cangas pretende aprovechar para el marisqueo previa siembra de almejas.
Pasaron los meses sin noticias del paseo hasta que la alcaldesa anunció una actuación más ambiciosa, con más del doble de inversión. El presupuesto municipal del 2008 recogió una partida de 500.000 euros para la actuación, pendientes de un crédito que no llegó a concertarse.
Pasó el tiempo y el nuevo proyecto, el tercero, no acababa de concretarse. Finalmente, el gobierno local decidió reducir de nuevo la inversión prevista, adaptándola a la subvención prometida por la Diputación hace ya más de dos años. Al fin, la arquitecta del Pepri, Mabel Medraño, desbordada por los sucesivos encargos de los proyectos del Eirado do Señal, la calle Sol y las obras del Plan E, logró sacar adelante el de O Señal. El presupuesto es, como en el anterior, de 210.000 euros.
La propuesta segunda apostaba por un firme en madera, similar a la instalada en el dique de abrigo, al sur de las polémicas casetas de los marineros. La actual propone un pavimento de granito combinando colores, además de la bancada, también de piedra y color verde.
La adjudicación se realizará, según afirma Héctor Otero, mediante un procedimiento negociado sin publicidad, con lo que las obras, que deben estar finalizadas en octubre, podrán comenzar el próximo mes.