David Rodríguez es uno de los ocho jugadores cuyo vínculo con el Celta finaliza esta temporada y que por tanto ayer jugaba su último partido de celeste y ante la afición de Balaídos.
El delantero toledano se empeñó en despedirse marcando al menos un gol para irse con buen sabor de boca y lo consiguió en la recta final del partido, después de haberlo buscado todo el partido, aunque sin definir bien las ocasiones clara que tuvo.
«Participé en la mayoría de las jugadas de ataque, aunque con poca fortuna porque di dos balones al larguero más alguna que fallé. También creo que en la primera parte me hicieron un penalti clarísimo», indicó. Claro que en las dos que se fueron al travesaño lo más fácil era marcar, porque eran tiros muy claros, pero al menos al final pudo desquitarse: «Por cabezón he conseguido marcar. Me apetecía mucho despedirme de Balaídos marcando un gol, lo había pensado el día anterior».
David regresa ahora al Almería, club al que llegó el pasado verano procedente del Salamanca y que le ha cedido al Celta esta temporada.
Seguirá de cerca al equipo vigués, asegura: «Seguiré lo que haga el año que viene al Celta porque me he encontrado con buenos compañeros dentro del vestuario».
Sin embargo califica la temporada como regular en el aspecto personal: «No me puedo ir contento a pesar de mis ocho goles en Liga y uno en Copa, porque la continuidad ha sido a baches. Mi rendimiento no ha sido como el que yo esperaba». Se ha quedado lejos de los catorce goles que marcó la pasada campaña en Segunda División con el Salamanca.
De todas formas es consciente de que incluso en los malos momentos se aprende, y la lección que se lleva de su paso por Vigo es que «la humildad es importantísima», señaló.
En el plano colectivo admite que «la temporada ha sido desastrosa, pero hay que olvidarse y mirar hacia adelante. Me voy con un buen sabor de boca».