Indecente

VIGO

12 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La realidad es tan caótica que no hay manera de organizar el orden en el que se van produciendo los acontecimientos. A un inmigrante sin papeles, que cobraba 700 euros al mes por doce horas de trabajo diarias, una máquina le segó un brazo y el patrón lo abandonó a las puertas del hospital. Cuando intentábamos digerir la noticia saltó el escándalo del que, no lo dude, nos repondremos enseguida: el Madrid pagará 94 millones de euros (sí, 15.640 millones de pesetas) por Cristiano Ronaldo. Como el disparate es tan grande, será imposible vadear la apariencia demagógica. Pero hay que decirlo: es tan inmoral el abuso de trabajadores desprotegidos a los que, además, se abandona cuando surgen los problemas, como autorizar que una empresa con deudas millonarias y una gestión cuya legalidad dilucidan los tribunales pague 15.000 millones de pesetas para hacerse con los servicios de un empleado. Porque eso no es libertad de mercado; eso es la jungla.

Cuando Obama y Hillary Clinton debatían entre ellos para optar a la candidatura de los demócratas para la presidencia de Estados Unidos, uno de los asuntos de discusión era la inmigración y la regulación de mercado de trabajo. Las orejas de la crisis asomaban y se intuía que el malestar contra los trabajadores foráneos podía ir en aumento. Los dos ponían condiciones para la americanización de los sin papeles, pero en todo caso responsabilizaban a los empresarios que los contratan de establecer una competencia cruel entre legales e ilegales y de sembrar la semilla de la xenofobia. No tardaron en salir a la luz algunos de los más grandes escándalos financieros de la historia reciente, con millones de dólares en cuentas privadas a costa de inmensos agujeros en las arcas públicas y, seguramente, de trabajadores que ni siquiera existen oficialmente.

Una y otra vez las dos caras de la moneda con la que se paga un modo indecente de construir el mundo.