En la entrada del salón de actos del Hospital Xeral había ayer a mediodía un grupo de trabajadores de Comisiones Obreras. Portaban una enorme pancarta con el lema «Non á privatización». A su lado habían colocado un cartel que pedía «Non máis retrasos para o novo hospital». Pero Pilar Farjas llegó al salón de actos media hora tarde.
Apareció envuelta en una nube de dudas. La conselleira de Sanidade insistió en que no hay fondos para el nuevo hospital de Vigo -como sí aparece en la ley de presupuestos de la Xunta- y eludió confirmar que las obras del complejo de Beade comenzarán este año, algo a lo que ya se habían comprometido ella y el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, en numerosas ocasiones. Solo dijo que empezarán esta legislatura, o lo que es lo mismo, en algún momento de los próximos cuatro años. Tampoco aclaró nada de la financiación. Y dijo que es necesario expropiar los terrenos antes de empezar el hospital, aunque en realidad la obra podría licitarse antes.
Desde que tomó posesión, el Gobierno gallego ha sido proclive a poner en duda el proyecto del hospital de Vigo, pero no ha querido responder abiertamente a varias cuestiones. Ayer Sanidade solo dejó hacer dos preguntas a los periodistas. Ambas intentaban saber si van a entrar fondos privados en la construcción del centro de Beade. Y no contestó.
La Xunta no defiende que el modelo público que ya estaba pactado para el nuevo hospital sea mejor o peor. No dice si prefiere lo público o lo privado. Pero el Gobierno gallego que no quiere decir abiertamente que esté estudiando formas de acudir a la financiación privada. Utiliza fórmulas ambiguas: «Estudiaremos todas las opciones», «Escogeremos el mejor modelo» y otras. ¿Pública o privada? «La asistencia va a ser pública», responde siempre la consellería, sin contestar.