Torrecilla es el elegido para sustituir a Ramón Martínez

La Voz

VIGO

Miguel Montes Torrecilla (Morille, Salamanca, 1969) será el sustituto de Ramón Martínez en la dirección deportiva del Celta la próxima temporada. El rumor que corre desde hace tiempo tanto en Vigo como en Salamanca está cerca de alcanzar rango oficial. El conocimiento de la categoría, el perfil y su afinidad con Eusebio Sacristán son argumentos que resultan definitivos para que la balanza se decante por el que fuera secretario técnico charro en la última época y del Cartagena de Segunda B con anterioridad. Incluso el verano pasado sonó para ocupar el cargo en el Valladolid, aunque al final decidió cumplir el año de contrato que le quedaba en El Helmántico.

«Hay varias cosas sobre la mesa que estoy estudiando y por respecto a las entidades no me voy a pronunciar», comentó en un tono correcto el salmantino en la tarde de ayer. Sin embargo hay datos que apuntan que Torrecilla incluso ya ha comenzado a hacer gestiones para formar el Celta del futuro, pendiente claro de que la entidad celeste sea capaz de permanecer en Segunda. Desde Salamanca destacan su conocimiento de la categoría, su corrección y el trabajo desarrollado, de hecho con muy poco presupuesto ha sido capaz de confeccionar un equipo que se ha movido a lo largo de toda la temporada en los puestos altos de la división de plata. Como futbolista casi toda su carrera se desarrolló en Salamanca, a excepción de una etapa en el Elche.

Llegaría con su hermano

Miguel Torrecilla no llegará solo. Le acompañará su hermano Juan Torrecilla, ex futbolista del Valladolid, el Atlético de Madrid y el Racing de Santander. Su función sería la de coordinar las categorías inferiores del club vigués. De esta forma controlarían toda la estructura deportiva celeste.

Para que llegue Torrecilla debe oficializarse la salida de Ramón Martínez de la dirección deportiva cuando todavía le restan dos años de contrato. Falta por saber la fórmula para propiciar su salida, que siempre tendrá que producirse como una decisión personal ya que las arcas del club no están para finiquitar a un alto cargo que cobra a razón de 200.000 euros por temporada. En las dos temporadas que lleva en Vigo no ha sido capaz de dar con la tecla, siendo el principal responsable del fracaso.