Por primera vez en la historia, el centro de Vigo estará cortado al tráfico. Solo los autobuses de Vitrasa podrán pasar por Policarpo Sanz, Elduayen, Paseo de Alfonso y parte de García Barbón durante la friolera de cuatro meses. El Concello ha decidido desviar los coches a partir del jueves por pequeñas calles adyacentes. Se trata de una medida que -argumenta el gobierno local- necesaria ante las obras de humanización y la construcción de los nuevos párkings subterráneos. El concejal Xulio Calviño reconocía ayer que se trata de una medida excepcional y que a buen seguro generará molestias. Sin embargo, confía en que la colaboración ciudadana y el túnel de Beiramar ayuden a saliar de la operación sin mayores dificultades.
Esto último está por ver. Las protestas de los comerciantes y vecinos van en aumento debido a la proliferación de las obras y los problemas que generan. Ahora podría agravarse el caos circulatorio.
Una de las zonas donde existe mayor malestar es el Casco Vello, que ha quedado prácticamente aislado y donde muchos residentes se ven obligados a entrar en sus casas esquivando zanjas y superando obstáculos. Para ellos, el Concello negocia aparcamientos a precio reducido.