Ghilas, el goleador inesperado

Juan Villar

VIGO

Con sus once tantos, el mediapunta francoargelino ejerce el papel al que estaban llamados Dinei y David Rodríguez

04 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Kamel Fathi Ghilas (Marsella, 1984) llegó al Celta el pasado verano procedente del Vitoria de Guimaraes, donde se había convertido en el jugador revelación del campeonato portugués. Fue fichado como segundo punta con la intención de que aportase goles y trabajo en los últimos tres cuartos de cancha, cerca del área rival, pero nadie pensó que fuese el futbolista llamado a convertirse en el máximo goleador celeste.

En Anoeta marcó por quinto partido consecutivo pasando así a la historia del Celta como el primer jugador que lo consigue. Suma once goles esta temporada y supera claramente a los dos delanteros que parecían llamados a ondear la bandera goleadora del equipo: Dinei y David Rodríguez.

La pasada temporada en la primera división portuguesa anotó seis goles. En Segunda había conseguido doce, y con el Cannes en la segunda francesa alcanzó los quince, su mejor cifra.

Ghilas es marsellés y de origen argelino, igual que Zinedine Zidane, pero el céltico es sobre el terreno de juego la antítesis del ex futbolista del Real Madrid y campeón del mundo con Francia. Este transmitía pausa y destacaba por sus excelentes cualidades técnicas. Kamel todo lo contrario, es eléctrico, no para de correr y sin embargo técnicamente no es un dechado de virtudes.

En la crónica de un partido de la selección argelina decía de él un diario de este país: «Antes de su gol alternó lo bueno (su actividad) con lo menos bueno (las elecciones con el balón y los controles)». Define muy bien a Ghilas, un jugador incansable en el terreno de juego que con su continua movilidad consigue generar los espacios ante las defensas rivales. Le falta solamente algo pausa con la pelota para poder ser un gran jugador.

Es un ganador. No se amilana ante las adversidades. Frente al Éibar falló un penalti tras impedir que lo tirase Trashorras, el destinado para ello en principio. Pero en Anoeta anteayer no se arrugó y volvió a coger el balón para marcar desde los once metros el segundo tanto celeste.

De su nobleza en el campo habla bien el dato de que es el jugador céltico que menos tarjetas ha visto en relación a sus minutos jugados.