No fue a la primera pero sí a la segunda. El pleno de Gondomar aprobó el jueves por la noche y por unanimidad, la propuesta de la alcaldía encaminada a solicitar a Educación la desafectación de la escuela unitaria de San Martiño, en Borreiros con el fin de cedérsela a la asociación de ayuda al enfermo mental Avelaíña de A Guarda. Cerca de medio centenar de personas de la entidad acudieron a la sesión en la que se debatía la propuesta ya que implicaba desbloquear un proyecto ya dotado por el Sergas pero en compás de espera debido a «la desidia de los Concellos que no ofertaron ningún local». Entidad y usuarios expresaban ayer su satisfacción por el acuerdo plenario aunque reconocen que ha sido una alegría contenida o agridulce. Ya que «é evidente que se van perder parte dos 25.000 euros comprometidos polo Sergas xa que o retraso no inicio dos trámites fai inviable que o centro poida estar aberto segundo o calendario previsto, no 1 de xullo», confirmó el responsable de Avelaíña, Rafael Álvarez. Esta demora, que desde la asociación achacan a la falta de implicación de los municipios de O Val Miñor y de la mancomunidad también conllevará, según avanzó, la pérdida de lassubvenciones convocadas hasta ahora por los distintos organismos para la dotación de personal o material. De ahí que la entidad solicite de forma urgente a los gobiernos locales de los tres Concellos, en donde atienden de forma voluntaria a más de 60 usuarios «que se preocupen por la situación de las personas con enfermedad mental y familiares de su comarca, que no tienen recursos». Apoyo desde A Guarda Como contrapartida, parece que los deberes le vienen hechos desde O Baixo Miño. Según confirmó el gerente de Avelaíña, tanto el alcalde de A Guarda como el de O Rosal, «están colaborando con nosotros para solicitar la agilización de los trámites en Educación». Aún así, el retraso en la aprobación plenaria conllevará pérdidas económicas inasumibles por la entidad que, con 30 plazas concertadas, cuenta con más de 100 usuarios. Curiosamente, la mayoría de O Val Miñor, a donde acuden a diario con medios propios para atender a este sector. Ahora se han impuesto un nuevo plazo como meta; el uno de septiembre. Pero el aviso sigue en pie. «Necesitamos apoyo moral y económico de los tres Concellos de la comarca para que la asociación y sus servicios puedan llegar a la población potencialmente beneficiada; precisamos que nos y los ayuden porque la enfermedad mental aún está muy estigmatizada en la sociedad», señalan.