El final de la flota del bacalao

J. Santos

VIGO

Los últimos de Terranova, tripulantes de las parejas que faenaron en aguas de Canadá, celebraron ayer en Cangas su encuentro anual con misa, comida y baile

26 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Los tripulantes españoles de la flota bacaladera se resisten a olvidar los tiempos de su trabajo en Terranova. Canadá cerró el caladero en 1992. Algunos de los marineros que faenaron en esa época y en los setenta, en pleno auge de esta pesquería, celebran desde hace cuatro años un encuentro en la parroquia canguesa de O Hío que incluye una misa por los fallecidos, comida y baile.

Ayer asistieron noventa personas, contando tripulantes del bacalao y otros caladeros, en su mayoría jubilados, y sus mujeres. Se hacen llamar Os últimos de Terranova. Al encuentro también asistieron los sacerdotes Joseba Beobide y Agustín Romero, del Apostolado del Mar. El primero fue el responsable del Stella Maris en Saint Pierre y Saint John?s, además de capellán de la flota.

Vascos y portugueses pescaron bacalao en estas aguas desde antiguo. Entre 1927 y comienzos de los años cincuenta del pasado siglo, los vascos faenan en los grandes bous. Los portugueses lo hacen de forma artesanal, desde pequeños botes que desplazan en un barco nodriza.

Los gallegos se incorporaron más tarde, en los sesenta, coincidiendo con el cambio de los bous por las parejas de la merluza tras entrar en crisis esta pesquería en las costas inglesas y francesas.

Los armadores mandan estos barcos, más pequeños que los bous, a Terranova. Apenas pueden llevar agua. Los tripulantes pasan sin lavarse semanas, incluso meses. «Só levaban 16 ou 20 toneladas de auga para unha marea de dous meses, e era necesaria para os motores e para cociñar», recuerda el cangués Antonio Carballo

En los años setenta del siglo pasado, trabajaban unos tres mil marineros españoles. La mayoría de ellos, un 80%, eran gallegos, fundamentalmente de O Morrazo y Barbanza.

El declive del caladero comenzó pocos años después, a finales de esa década. Cada vez había menos bacalao. El gobierno canadiense, presionado por los pescadores del litoral del país y los sindicatos, amplia a 200 millas la zona económica exclusiva en 1977 y establece cuotas y licencias para permitir pescar a otros países. En 1992 cierra el caladero.

La antropóloga vasca Rosa García Orellán, que finalmente no pudo asistir ayer al encuentro, explica en el libro Hombres de Terranova la evolución de la pesca del bacalao desde 1926 hasta el 2004.