Ana María Ríos cierra su céntrica peluquería de Vigo

VIGO

La peluquera gallega Ana María Ríos, que pasó una odisea en una cárcel mexicana cuando regresaba de su luna de miel en Cancún en el 2006, acusada de llevar casquillos de bala y explosivos en su maleta, cerró el salón de belleza que regentaba en la Porta do Sol, la zona más cara de Vigo. Tras la marcha de Ana María Ríos, la propietaria del inmueble busca otro inquilino. El precio del alquiler del local, de 90 metros cuadrados, se cotiza a 1.200 euros mensuales. Está en la esquina de la comercial calle Príncipe y el portal 3 de Doctor Cadaval, a escasos metros del nuevo Colegio de Arquitectos. La recién casada, quien tras su cautiverio escribió un libro, posó en toples para la portada de Interviú e intervino como tertuliana en los platós del corazón, se mudó hace dos años de su pueblo de Arcade y, con sus ahorros, rehízo su vida en Vigo. Su céntrico negocio lo inauguró en el verano del 2007 y dio por cumplido su «sueño» profesional. La idea se la dieron Unai y Bea, sus amigos vascos compañeros de arresto en Cancún. La estilista regentaba con su hermana otra peluquería en Arcade que ahora alquila como piso particular. Hace quince días cerró sus puertas en la Porta do Sol para trasladarse a otro bajo de la ciudad que acondiciona para continuar su negocio de belleza y estética. Mientras los obreros reforman el local, ella y sus colaboradores se han tomado un mes de vacaciones. En estos dos últimos años, Ana María Ríos ha intentado huir de su fama y cuelga el teléfono a todos los periodistas que han intentado entrevistarla hasta el momento. Por ello, la estilista se muestra evasiva y se niega a revelar la nueva dirección de su local en Vigo para no atraer como un imán a los curiosos. «Mi clientela habitual ya sabe dónde voy a abrir la nueva peluquería. Con eso es suficiente», dijo ayer Ana María. Explica que no le interesa volver a las primeras planas porque ha quedado «muy escaldada». «Si me llaman de la prensa, nunca contesto a nadie. Lo que hago hoy es una excepción. Sigo con mi trabajo y prefiero que no se acuerde nadie de mí, no quiero más fotos, solo me interesa vivir tranquila. En Vigo estoy genial, me he adaptado y estoy fantásticamente», explica y añade que está «encantada» con la trayectoria de su salón y de su carrera profesional.