Todos con la Marea Roja

VIGO

Esta noche basta un jersey rojo para ver deporte de altura. El Gestibérica, uno de esos grandes pequeños de Vigo, se juega en As Travesas muchas de sus opciones para triunfar en la liguilla de ascenso a la LEB Oro. Y, para animar al público, han decidido abrir las puertas de la cancha central a todo aquel que acuda a las taquillas vestido de bermellón.

La última vez que se adoptó esta iniciativa, cinco mil gargantas atronaron en As Travesas. Y la victoria fue pan comido. La Marea Roja , como ya se llama a la afición del mejor equipo vigués de baloncesto, se desató con toda su fuerza, para demostrar que en esta ciudad hay más gustos, aficiones y disciplinas que la miseria empresarial y deportiva en que se ha instalado la sociedad anónima, casi unipersonal, que ocupa Balaídos y reparte sus sedes entre los juzgados de la calle Lalín y un lujoso chalé en el monte do Castro.

Vigo no es solo fútbol. Si lo fuere, desde luego, lo sería por la grandeza de sus equipos de base, por sus esforzados clubes, por la ilusión que derrochan directivos, entrenadores, aficionados y chavales, algunos con más de medio siglo en el DNI, que se reparten entre las ligas diversas, con ilusión, corazón y ganas. El Celta, instalado en el despropósito desde hace ya mucho tiempo, se ha separado de nosotros. Pertenece a una casta de seres superiores que lo gestionan, por supuesto «con criterios profesionales» y siguiendo un «modelo inglés», que no se observan por ningún lado.

Personalmente, estoy deseando que la tropa que gobierna esa sociedad anónima se vaya de una vez. Que no amaguen. Que se larguen a donde no los volvamos a ver nunca. Como en Málaga o en Huelva, oportunidades tendremos de hacer un equipo serio y de todos, a lo mejor sin chalecito en la plaza de España, pero con más vergüenza futbolística y humana.

Mientras esto no ocurre, nos quedan otros. Como el Gestibérica. Un equipo armado con ilusión, con bajo presupuesto y mucho trabajo, con los mismos mimbres que han hecho grande a nuestra ciudad. Hoy, esta noche, a las 21.00 horas, podremos ir a animarlos a As Travesas.

Otro tanto sucede con el Vigo Voleibol, auténtica institución donde han jugado cientos de chavales vigueses. Hoy, pese a los desvelos de ese personaje formidable que es Guillermo Touza, carece de patrocinador. Pero no se rinden. Creen en un club que ha dado a la ciudad glorias pequeñas y una gran labor social.

Esta noche, estaremos con el Gestibérica. Seremos la Marea Roja. Mañana, apoyaremos al Vigo Voleibol. Y al Anfiv. Y a las chicas del baloncesto. Y a los héroes el Octavio-Pilotes Posada? Los otros, esa sociedad anónima, por mí, que se queden solos. Y, si se aburren, como decía un viejo profesor, que den un millón de vueltas en cuclillas.