¿Hacia la quinta provincia?

VIGO

Feijoo ha copiado el modelo de Cataluña con la idea de crear un delegado de la Xunta para Vigo, pero ha despertado en Pontevedra la suspicacia de una división territorial

16 abr 2009 . Actualizado a las 19:21 h.

Aún no es presidente de la Xunta, pero Alberto Núñez Feijoo ya ha desatado una guerra preventiva entre Vigo y Pontevedra. Cuando era candidato, el líder del PP gallego se comprometió a eliminar las delegaciones provinciales de las consellerías. El nuevo Ejecutivo tendrá un único representante -el superdelegado- en cada provincia. Y un quinto en Vigo.

En las orillas del Lérez se ha desencadenado el pánico. El gobierno local cree que el gobierno de Feijoo va a ningunear a Pontevedra y a «rebaixar o seu estatus como capital», en palabras del alcalde, Fernández Lores (BNG). Tanto, que el gobierno bipartito pontevedrés incluso sostiene que se está amparando la creación de una nueva provincia. Las instituciones de Vigo piden un interlocutor con la Xunta. De momento ya tienen un enorme edificio.

1 ¿Hay precedentes?

Pero la idea no es original. Cataluña fue la primera comunidad autónoma en arrinconar el vetusto modelo provincial para impulsar una estructura propia. La Generalitat se organiza en veguerías, que son las siete divisiones históricas del territorio catalán. De esta forma, el Gobierno de José Montilla tiene un representante en Barcelona, Tarragona, Lérida y Gerona, pero también en Tierras del Ebro (centralizado en Tortosa), en el Alto Pirineo y Arán (en Talarn) y en Cataluña Central (en Vic).

Y no ha pasado nada. De hecho, las provincias catalanas no han desaparecido. Ni siquiera las diputaciones, tan cuestionadas, han pasado a mejor vida.

2 ¿Alguno más cerca? En Galicia existe un precedente muy tímido que funciona actualmente. Es la Consellería de Economía e Facenda. Es el único departamento de la Xunta que tiene cinco delegaciones territoriales, las de las cuatro provincias y la de Vigo. Todos los asuntos de la consellería que tienen como ámbitos los municipios de Nigrán, Baiona Gondomar o Vigo pasan por los despachos de Montero Ríos.

Además, hay algunas consellerías que mantienen una delegación para la provincia de Pontevedra, pero que la ubican físicamente en Vigo. Es el caso de Vicepresidencia, Pesca y Traballo, además de la dirección provincial del Sergas. La Policía Autonómica tiene una sede en Martínez Garrido. La delegación provincial de Hacienda y la de la Agencia Tributaria, dependientes del Gobierno central, también están en Vigo. Y la Diputación montó un despachito en el viejo Rectorado.

3 ¿No será ilegal...?

No, no, no lo es. En este aspecto coinciden los expertos consultados por La Voz. La profesora de Derecho Administrativo Alba Nogueira, de la Universidad de Santiago, es rotunda: «As delegacións das consellerías ás veces non se corresponden coa planta provincial. Cada Administración pode facelo como queira». «Es que para crear una nueva provincia, habría que modificar la Constitución», recuerda el catedrático de Constitucional Roberto Blanco.

Otra cosa, dicen ambos expertos, es la conveniencia política de la medida. Sobre todo en cuanto a su funcionamiento. A Blanco le parece positivo siempre que no duplique la Administración. Nogueira da por hecho que lo hará, pues las delegaciones tienen una gran carga burocrática que no se puede concentrar en una sola persona.

4 Entonces, ¿es una nueva provincia?

De momento, la vieja reivindicación del histórico concejal Antonio Nieto Figueroa, Leri , seguirá en el cajón de las pintorescas anécdotas olívicas. Pese a aquella manifestación en la praza do Rei, Vigo no va a recuperar el estatus provincial que ostentó dos veces en su historia.

El PP tiene todavía muy verde el modelo que seguirá para la organización periférica de su Administración. No se sabe qué competencias tendrán los superdelegados . Pero sí se conoce que no darán a Vigo los privilegios de tienen las capitales de provincia. No es que sean muchos, pero algunos sí han centrado las reivindicaciones de la ciudad y han condenado algunas de sus necesidades al retraso: el juzgado mercantil, la audiencia, el registro mercantil, la oficina de Tráfico, que ya han llegado o están de camino. Falta, entre otras, la biblioteca del Estado.