Las estadísticas cuestionan la tesis de Eusebio

J. V.

VIGO

14 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El mensaje más repetido en las últimas semanas por los jugadores del Celta, avalado por el entrenador, Eusebio Sacristán, es que en el momento en que llegase una victoria que acabase con la mala racha de resultados, la dinámica negativa se transformaría en positiva.

El propio técnico, que ayer celebraba su 45 cumpleaños, comentaba tras ganarle al Córdoba que a partir de ahora desaparecería «el nivel de angustia que tenía el equipo y será un punto de inflexión que nos dará más confianza».

Sin embargo las estadísticas cuestionan la tesis del técnico de La Seca, pues en recientes rachas negativas que ha tenido el equipo vigués, no se rompió la dinámica después de una victoria.

La pasada temporada la peor racha fue de cuatro partidos sin ganar, pero la segunda vuelta fue pésima, con solo cinco victorias en la segunda vuelta, pero todas aisladas, no hubo reacción en ningún momento.

Más significativo es lo que ocurrió la temporada del descenso, hace dos años. El equipo que dirigía Fernando Vázquez encadenó once partidos consecutivos sin ganar a mitad de liga. Consiguió romper esa racha con una victoria en Pamplona ante el Osasuna por 0-1. Se esperaba también que cambiase la dinámica, pero ocurrió todo lo contrario, siguieron después de ese resultado aislado los malos resultados.

En los siguientes seis partidos el Celta solo había sumado dos puntos, lo que acabó con la destitución del técnico de Castrofeito. Y era una plantilla que venía de clasificarse para la Copa de la UEFA la temporada anterior, sin apenas cambios.

Para que una dinámica cambie normalmente tiene que haber señales en el juego que inviten a pensar que eso puede ocurrir, ya que cuando un equipo ofrece malas sensaciones, puede sacar adelante partidos aislados, pero la línea es difícil que sea positiva. Y la imagen que dejó el equipo de Eusebio en la victoria ante el Córdoba no fue nada positiva, sino todo lo contrario.

De cualquier forma, el equipo celeste merece el beneficio de la duda, y con una situación algo más desahogada hay que confiar en que sea capaz de sacar lo mejor de sí mismo. También hay algún precedente más positivo, como el del anterior descenso a Segunda, en el año 2004, cuando tras una serie de ocho encuentros sin ganar, el Celta encadenó tres victorias en cuatro partido que hicieron soñar con la permanencia hasta el final.