«Jesusito y los de los cucuruchos»

L.Míguez

VIGO

Los niños volvieron a ser los protagonistas de la procesión de La borriquita, que cambió García Barbón por la calle del Príncipe debido a las obras del aparcamiento

06 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Podría ser la mayor concentración de carritos de bebé de Vigo si no fuera por la imagen religiosa que abandera la marcha. Conseguir un sitio con visibilidad en el centro de la ciudad para seguir de la procesión de La borriquita fue ayer más que complicado debido al recibimiento multitudinario que tuvo la cita, favorecida con el buen tiempo. Sin duda el lugar privilegiado para poder ver a «Jesusito y los de los cucuruchos», según bautizó uno de los menores la celebración, fueron los hombros de los respectivos padres, que ataviaron a sus criaturas con las mejores galas para acudir al acto central del Domingo de Ramos.

El momento que se vivió con más ánimo, como ocurre cada año, fue la bendición de los ramos en la Puerta del Sol. Cientos de pequeños esperaron con sus ramas de olivo y palmas trenzadas, que ahora incluso se venden teñidas de colores, para saludar a la comitiva y, según reza la tradición católica, purificarse. Con este momento culminaba una mañana que empezó para muchos con la tradicional misa en la iglesia de María Auxiliadora, de donde partió la procesión. A su tradicional recorrido por la Ronda de Don Bosco, Cachamuíña, el Paseo de Alfonso y Elduayen se unió este año la calle del Príncipe.

El corazón comercial de Vigo tomó el relevo de la ruta que seguía por García Barbón debido a que las obras que allí se realizan por el aparcamiento privado hacían imposible la marcha. De este modo, los fieles continuaron el recorrido por Urzaiz para después bajar a República Argentina y llegar a la iglesia de Santiago de Vigo. A partir de ese momento llegó la hora de los «colos», los cambios de zapatos por unos «que no lastimen» y las lágrimas por las pérdidas de los globos de colores.