«Tuve mucho susto, acabo de reformar la tienda y pense´ que se estaba cayendo el edificio»

L.C.LL.

VIGO

Conchi Reguera recuerda con sobrecogimiento la experiencia de la explosión. Regenta la tienda Faro Vilano, de artesanía textil, situada junto a la concatedral y prácticamente colindante, por detrás, con el restaurante. «Tuve mucho susto, acabo de reforma la tienda y pensé que se estaba cayendo el edificio».

Conchi Reguera abrió su tienda hace una semana después de una gran reforma en el local donde vende encajes de Camariñas y otros productos textiles artesanos.

Ayer por la mañana todavía no había podido erradicar todo el polvo que había entrado en su establecimiento por la deflagración ocurrida en el restaurante.

Reguera trabaja en un negocio que sufre la crisis, como los demás pero que tiene la ventaja de dedicarse a un producto diferenciado que atrae muchos a los turistas. Por eso ha terminado la reforma de su establecimiento en la que ha tenido al ayuda del Consorcio del Casco vello. «Ha sido una ayuda que he recibido con rapidez, aunque el presupuesto inicial se me disparó porque, al realizar las obras, había una viga que estaba mal y hubo que sustituirla y luego se vio que otra también estaba deteriorada», relata la empresaria.

La dueña de la tienda de artesanía confía en que la temporada de ventas sea buena este año a pesar de todo. «Con la Semana Santa empieza a mejorar la cosa y luego vienen muchos barcos».