«O Plan Xeral está bastante ben elaborado e compartimos o modelo de cidade que plantexa, pero a realidade e que os rendimentos e as plusvalías que permite non son acordes co momento económico». Antón Sánchez, responsable de urbanismo en la directiva vecinal, admite con este argumento que «cambios e reformas puntuais» pueden ser necesarios para que realmente cumpla su función. Su argumento es que hace falta «unha alegría económica extraordinaria para que podamos permitirnos o 43% de vivenda protexida» que prevé el documento, aspecto que la federación criticó con crudeza. «Se eso convirte en inviable o PXOM, que sentido ten matenelo». No obstante, tiene claro que poner sobre la mesa su reforma supone un riesgo cierto de paralización con el que colabora el parón de la construcción.