Busca empleo mientras lleva la rodilla entre algodones. Pero raza no le falta. Richi volvía a ser de la partida con el filial céltico en el Antonio Amilivia tras ocho meses de parón. Y volvió marcando.
-¿Cómo se encontró en su regreso al once inicial?
-Para llevar tanto tiempo parado, bien. Cumplí con Túñez y apenas nos hicieron ocasiones. Al final se me subieron los gemelos y noté que no estoy aún para aguantar todo el partido.
-¿Por eso se marchó del campo un poco antes del final?
-Salí cuando quedaban dos minutos, no quería arriesgar. La rodilla se me inflamó y el partido estaba ganado, así que, por precaución, preferí sentarme. Si estuviésemos ganando solo 0-1 me hubiese quedado hasta el final por no dejar al equipo con diez.
-El gol le dará confianza...
-No me esperaba marcar justo el día en el que volvía a ser titular. Fue todo un gustazo. Antes del partido, Iago y Oriol me dijeron que, si había un penalti, lo tiraba yo. Solo puedo agradecérselo.
-¿Le preocupa su futuro?
-Tengo una lesión muy grave y va poco a poco. Ahora solo pienso en jugar los partidos que restan para convencer a algún club de que aún sirvo para esto. Ojalá me den la oportunidad.
-¿Teme que pasara su tren?
-Yo no he tenido suerte en esto. Lo tenía todo cerrado para jugar en Segunda, con el Sevilla Atlético, y me rompí. Ahora sé que lo tengo muy difícil y probablemente mi guerra sea por quedarme en algún equipo bueno de Segunda B. Es un año para olvidar. Pero no me rindo.
-¿Y el Celta....?
-No me dejaron demostrar que valgo en mi posición. Me pusieron de lateral y a la mínima me dijeron que no contaba. Y eso siendo de la casa, duele más. Pero ya está todo olvidado.
-¿Sueña con los play off, ahora que están a dos puntos?
-Sería un escaparate muy bueno para los que estamos en esta situación. Nadie daba nada por nosotros y ahí estamos. Si el primer equipo nos deja, vamos a intentar meternos porque, aunque no podamos subir, disputarlos te da un caché.