A conquistar a otra parte

VIGO

La fiesta viguesa por excelencia puso ayer el candado dejando a los vecinos desvalidos después de tantos meses de preparativos

30 mar 2009 . Actualizado a las 11:15 h.

Los vigueses dijeron ayer adiós a Chalot, Cachamuiña, Carolo, Aurora, Almeida, a conferencias, encuentros, ofrendas florales, distinciones, puestos callejeros. Es como si de repente la ciudad quedara vacía después de tantos preparativos y acontecimientos, como si los franceses ya formaran parte de la familia.

Y es que ayer Vigo puso el candado a la festividad de la Reconquista. A partir de ahora el que ose conquistar tendrá que buscarse otras tierras, al menos hasta el año que viene, cuando se prepare el 201 aniversario de tan rememorada hazaña.

El mercadillo brindó la última oportunidad de contactar con otra época a través de todo tipo de dulces, embutidos y demás productos típicos gallegos.

Para completar la parte gastronómica numerosos artesanos desarrollaron su trabajo cara al público: zoqueros, canteros, orfebres, cesteros, palilleros, herreros, ceramistas se dieron cita en el barrio antiguo a lo largo del día. Y todo ello aderezado con los sones de gaitas.

A la población oriunda se vinieron a sumar los cientos de turistas desembarcados del crucero Ventura, que pasaron la mañana en las calles del barrio antiguo sin poder disimular su sorpresa por lo que se habían encontrado al poner pie en tierra. Hasta el mercadillo clandestino de la calle San Vicente contaba con más concurrencia de la habitual y eran numerosos los curiosos que observaban las transaciones desde la barandilla de Elduayen.

Algunos bares del entorno de Santiago de Vigo, donde se situaba el otro foco de la fiesta, obsequiaban a su clientes con detalles y cañas a mitad de precio.