Vigo gasta 23 litros menos de agua por habitante que hace 17 años, pero todavía está por encima de los 100 recomendados por la Organización Mundial de la Salud
24 mar 2009 . Actualizado a las 12:00 h.Recién cumplido el Día Mundial del Agua, Vigo lo celebró ayer con la entrega de premios del concurso anual de dibujo A auga, o meu mundo e as miñas cores, al que se presentaron un total de 850 escolares de veintisiete colegios.
Los alumnos tuvieron ocasión de conocer múltiples detalles, como por ejemplo que en la actualidad cada uno de ellos consume 128,75 litros de agua al día, más de los cien recomendados por la Organización Mundial de la Salud, aunque 23 menos que hace 17 años, cuando Seragua (convertida ahora en Aqualia) se hizo cargo del servicio de abastecimiento y saneamiento. Entonces cada habitante gastaba 151,71 litros diarios.
Claro que esta rebaja no tiene solo que ver con la sustitución del baño por la ducha o con atiborrar de ropa la lavadora.
El descenso en el consumo va parejo a la conversión del canal de Eiras, de 40 kilómetros, en tubería. La obra supuso que la pérdida de agua, en principio de un 30%, haya pasado en la actualidad a solo el 8%.
También el consumo no doméstico (industrias, negocios) se ha reducido en los últimos diecisiete años en un 22%, pasando de los 995 litros por usuario a 765.
Pasmados
Pasmados se quedaron los escolares cuando oyeron a los responsables de Seragua contar que hay más de mil kilómetros de tubería, la mayor infraestructura de Galicia.
Pero más pasmados se quedaron todavía cuando el alcalde les dijo que este año se derribará la estación de tren para hacer una nueva. Entonces la exclamación fue general y los estudiantes respondieron admirados al unísono: ¡Ahhhhh!
Como en cualquier auditorio no faltaron los escépticos. «¡Bo! esto es política», se dejó oir en la sala.
«Los profes toman nota, tened cuidado», advirtió en una de sus intervenciones el alcalde. «No nos hacen nada», contestó raudo un alumno. Caballero aprovechó la ocasión para contar que había hablado el domingo con la ministra de Medio Ambiente: «Es de Vigo, vive al lado de mi casa y me da ventajas, facilita las cosas». (Los niños reaccionaron con risas).
Tras explicar el proceso que sigue el agua en la ciudad, el alcalde les prometió un chocolate para otro día y les invitó a beber agua del grifo. «Es buenísima, tan buena como cualquier agua embotellada», concluyó.