Eusebio Sacristán mantiene el discurso optimista. No ocultó su disgusto por el empate, pero sostiene que el punto del Rico Pérez ante el penúltimo clasificado supone un refuerzo para el equipo.
«Este empate nos tiene que dar fuerza. Hacernos más fuerte y saber que tenemos que luchar contra todo en unas circunstancias difíciles. Yo no le puede pedir más al equipo», comentó a la hora de valorar el punto.
En el mismo sentido, apuntó que el duelo se había desarrollado como estaba planificado: «Hemos trabajado el partido como requerían las circunstancias, cuando teníamos el balón tratábamos de buscar la portería contraria y cuando no, había que aprovechar las contras».
En todo momento se mostró complaciente y satisfecho con el trabajo del equipo: «Ha sido un partido que hemos trabajado muy bien, encarrilándolo en el primer tiempo. Después sabíamos que el Alicante es un rival que tiene argumentos que hace que puedan crear peligro por su juego aéreo, con los dos jugadores que han entrado segundo tiempo».
Piensa Eusebio que durante muchos minutos su equipo fue capaz de contener ese tipo de fútbol «a la vez que tuvimos ocasiones para definir el partido pero al final se ha ido el resultado». Apuntó que los suyos fueron acreedores al triunfo y que no hubo justicia en el resultado.
No le sorprendió el arreón alicantino porque «hemos visto el partido de Tenerife y el Alicante a base de este juego te puede crear problemas, por eso el objetivo era hacer el tercer gol pero no lo hemos conseguido».
Preguntado por el polémico penalti del minuto 88, no entró en ningún tipo de disquisición: «No he visto nada, solo el balón en las manos de Notario. Quedaba muy poquito. Hemos aguantado bien esa jugada y no sé lo que ha pasado», destacando el enfado que existía en el vestuario céltico: «Los jugadores estaban muy cabreados porque han hecho un esfuerzo muy grande».
Con respecto al partido de Renán, al que dio la alternativa cinco meses después, dijo quedar contento: «Ha estado muy bien. Llevaba unos partidos que no estaban participando, pero ha tenido ritmo, intensidad y trabajo, además de la virtud del chut. No se le puede pedir más».