El Vecindario poco menos que considera una bendición jugárselo todo a una carta. Tomi Álvarez, su entrenador, se lo toma en clave positiva: «Esto significa que estamos vivos y con posibilidades de permanencia, aunque no dependemos de nosotros mismos. Desde hace tiempo aventuré que el descenso se dilucidará en la última jornada».
Los grancanarios han comprado vida en dos citas insospechadas. Ganándole al líder Palma y el sábado a Zaragoza. «Sabíamos que si no ganábamos estábamos fuera, pero eso fuimos a por todas. Tenía claro que Vigo iba a ganar en Barcelona».
El preparador del Vecindario tiene claro que son los azulgranas los que llegan en peor forma al desenlace, aunque lo tienen muy fácil para librar. «Van a jugar con el colista y descendido, pero yo no lo tendrían tan claro porque los veo muy mal».
Tomi no quiere hacer pronósticos. «Igual tenemos un buen día y ganamos en Tarragona, ese es nuestro cometido, y después ya esperaremos lo que pasa». Anuncia que planteará una semana de poco trabajo para rebajar en lo posible la tensión.