No pudo ser. El Pilotes Posada murió en la orilla de hacer algo grande, y desperdició una muy buena ocasión, no solo de jugar las semifinales de la Copa del Rey, sino de poder conseguir una plaza en la Recopa de Europa.
Pero los de Quique Domínguez no tuvieron ayer su mejor día. La primera mitad fue horrorosa y minutos antes de llegar al descanso vieron como el CAI Aragón se iba con una ventaja de diez goles. Una vez más los vigueses hicieron una verdadero ejercicio de fe y tuvieron la posibilidad de engancharse de nuevo al partido con una gran segunda mitad, pero faltó un poquito, de suerte y de acierto.
Y eso que Javi Díaz ayudó durante los primeros minutos de partido a frenar las embestidas mañas, realizando hasta seis paradas a lanzamientos del CAI antes de que se abriese la brecha en el marcador, pero no fue suficiente porque el Octavio no salió enganchado en su faceta ofensiva. Los académicos cometieron demasiadas imprecisiones, perdieron muchos balones propiciando los contragolpes de los maños, que además se llevaban todos los rechaces, y para colmo de males Nicola Prce sufrió un golpe sobre el minuto 10 que le mantuvo durante bastante tiempo fuera de la cancha de juego.
El conjunto de Quique Domínguez estuvo once minutos sin anotar, del 11 al 22. Cuando volvió al partido fue demasiado tarde, ya con un contundente 5-14 en el marcador tras un parcial de 0-6 para el rival.
Fue un golpe demasiado duro del que los vigueses no fueron capaces de reponerse en lo que quedaba de primer tiempo, ni siquiera con el tiempo muerto solicitado por el entrenador. El CAI Aragón llegó a una máxima ventaja de diez puntos en varios momentos, aunque al final se maquillaría un poco el marcador con ese 12-20 con el que se llegó al descanso. Esos guarismo muestras claramente que defensivamente el 5-1 del Pilotes tampoco fue muy efectivo.
La segunda parte fue muy diferente. El Pilotes encontró esa fluidez ofensiva que le había faltado durante los primeros treinta minutos. Empezó a carburar en ataque como en sus mejores días (22 goles anotados en esa segunda mitad) gracias fundamentalmente a dos jugadores: el infalible Nicola Prce y el vigués Cerillo, que sigue confirmando una excelente temporada. También tuvo más aportación ofensiva que de costumbre Rubén Montávez.
El equipo vigués fue recortando diferencias a marchas forzadas hasta que llegó un momento clave del partido. Los árbitros excluyen dos minutos a Arrhenius, del CAI. La diferencia se había recortado a tres goles (23-26). El Pilotes no supo aprovechar esa superioridad numérica. Prce estrelló un lanzamiento en el palo y los maños aprovecharon un par de ataques.
Era el momento de engancharse. Hubo un intercambio de golpes hasta que al final el Octavio tuvo su oportunidad al ponerse a dos goles a un minuto del final (33-35), pero desperdició dos ataques y el sueño se desvaneció. Ahora toca centrarse en la liga, con plaza europea en juego.