El Octavio sueña con algo grande

Juan Villar

VIGO

El Octavio Pilotes Posada escenifica desde hoy su papel de grande, que se ha ganado a pulso con la excelente temporada que está realizando. El equipo vigués se codea en Granollers junto a los otros siete mejores equipo españoles en la Copa del Rey de balonmano. Aunque será un chico entre los peces gordos. Hacía trece años que el Octavio no jugaba esta competición, y haber conseguido el pasaporte esta temporada ya es un premio para el equipo de Quique Domínguez. El primer escollo es el partido de cuartos de final que se disputa hoy (19.00 horas, Teledeporte), con el CAI Aragón. Es probablemente el rival más asequible de todos los que le podían tocar al Pilotes. Ambos son los equipos de menos palmarés de los ocho que están presentes en Granollers. Los dos únicos que no tienen una Copa del Rey en sus vitrinas. Aunque el Octavio sabe lo que es jugar una final. Fue en el año 1995 y había perdido frente al Teka Cantabria. Los maños son un equipo relativamente joven en la élite y su primera experiencia de Copa fue el año pasado, cuando cayeron en los cuartos de final. El que gane será la cenicienta de las semifinales y tiene muchas posibilidades de conseguir una plaza directa en la Recopa, ya que los otros tres muy probablemente consigan la clasificación europea directamente vía Liga de Campeones. Tres empates De la igualdad del enfrentamiento entre vigueses y aragoneses hablan los últimos precedentes entre ellos. Curiosamente tanto el partido que jugaron en la primera vuelta de esta temporada, como los de la pasada, acabaron todos en empate. Esta tarde no vale ese resultado. Solo de los dos pueden estar en las semifinales. El Octavio llega después de dos derrotas consecutivas, algo que casi nunca le ha pasado en la presente campaña. No parece su mejor momento, pero en un torneo como este se cambia el chip y se puede esperar que los de Quique Domínguez saquen lo mejor de sí mismos. Los jugadores, ilusionados La expedición del Octavio Pilotes Posada salió ayer a primera hora de la mañana en un vuelo con destino a Barcelona para montar su cuartel general en Mataró, a quince kilómetros de Granollers, donde están hospedados todos los equipos. Los jugadores llevaban las maletas cargada de ilusión y estaban convencidos de que pueden hacer algo grande. Uno de los referentes del plantel es Iván Infestas: «Vamos con la máxima ilusión». Espera que el equipo de «el mejor nivel, porque si no es así seguramente no ganaremos». Rubén Montávez dice: «Vamos a por todas y a llegar lo más lejos que podamos. Todo lo que venga será bienvenido si ganamos este primer partido». Darko Kovacevic lo ve con optimismo: «Vamos a ganar», dice en su todavía limitado español. El pivote argentino Sergio Crevatín va preparado para llegar lejos: «Ojalá podamos utilizar toda la ropa que llevamos en la maleta». Cree que el momento de forma no importa: «Esta es otra competición. Esperemos tener suerte y seguir adelante». El central internacional serbio Uros Mitrovic recurre al tópico de ir partido a partido: «Hay que ganar al CAI y después ya vendrá lo demás. Vamos a ganar». El jugador que tiene que brillar con luz propia es Nicola Prce, tercer máximo artillero de Asobal. El croata destaca que los jugadores quieren «hacerlo lo mejor posible porque el club lo merece». Si él y sus compañeros dan el nivel que han demostrado a lo largo de la temporada, tienen muchas posibilidades de versen con el Ciudad Real o el Ademar en semifinales.