No todas las operaciones de un hospital son a vida o muerte, ni duran quince horas, ni son superespecializadas. Los cirujanos generales reivindican su papel
05 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Son el batallón de los quirófanos del hospital Xeral. Los 17 cirujanos generales y sus cinco residentes se enfrentan cada año a más de 3.000 operaciones de todo tipo. Las cirugías de cuello y las abdominales centran buena parte de su labor. Entre las primeras se incluyen las operaciones de tiroides y paratiroides, mientras las segundas son fundamentalmente hernias y cánceres de colon.
«El cirujano general es el que siente útil lo que hace». El jefe de ese servicio del Xeral, Pedro Gil Gil, es contundente: «El cirujano que no se siente útil operando unas hemorroides y sí un esófago no ha comprendido qué es ser cirujano».
Eso no impide que en el Xeral la tendencia sea a que los profesionales se especialicen por áreas. Ahora hay una unidad de mama y otra de hígado -llamada hepato-bilio-pancreática-. Además, se está intentando crear otra de colon y recto con el Meixoeiro y hay un grupo de cirujanos centrados en operaciones de endocrino, aunque no funcionen como unidad.
La creación de esas especialidades es, para Pedro Gil, uno de los mayores avances que ha vivido la cirugía general en los últimos años. A él se suma el desarrollo de la cirugía conservadora de la mama y la laparoscopia, técnica que permite intervenir sin abrir el cuerpo.
Pero lo que más ha cambiado para él es que los pacientes ya no tienen tanto miedo al quirófano porque están más informados. Y ello, pese a que los médicos tienen cada vez menos tiempo para estar con ellos.