En el mercado se vende más de 500 kilos de producto recién capturado cada día y el doble los sábados
27 feb 2009 . Actualizado a las 11:37 h.La permeabilidad de las fronteras y la mejora de las infraestructuras ha multiplicado el potencial de cualquier negocio próximo a la raia. Una realidad que constatan a diario los habitantes de la localidad de Vila Praia de Áncora, la única villa marinera de todo el norte luso en el que el pescado se vende a pie de calle y sin intermediarios.
Una práctica tan tradicional como atractiva e impensable en Galicia ya que, según confirmaban ayer sus protagonistas, «aquí se vende todo lo que se trae». Gran parte de la mercancía cruza el Miño. «En verano y los fines de semana se nota más, pero en general, los gallegos representan el cuarenta por ciento de nuestra clientela», explica Suseta Presa.
La actividad es constante desde la madrugada e involucra a familias enteras. Los marineros salen a las cinco de la mañana y comienzan el regreso a puerto a las nueve. A esa hora, las mujeres y madres de los pescadores están ya esperando con los puestos colocados en la explanada que preside la lonja. El espectáculo es continuo. Las cajas repletas de pescado salen de los barcos, entran por una de las puertas de la lonja para su registro y, en minutos, vuelven a la calle para su venta directa.
Sistema
La fórmula parece más que efectiva. «Véndese todo», confirma uno de los pescadores Las cifras son demoledoras. Aseguran que se siente la crisis, pero «vendemos todo, é rentable; depende do día pero agora vendemos unha media de 500 kilos ao día e mil nas fins de semana», explica Jonas Santos a su llegada a puerto.
Entre lo gallegos que esperan el regreso de la flota, José Manuel Madarnes y vecino de Tui, que tiene una empresa de compra venta de pescado. «Para allá llevamos lubina, lenguado o nécoras pero también traemos de Vigo jurel o sardina», señala.
La venta directa es, a su juicio, el principal atractivo. «Os galegos adoran o noso peixe, especialmente os percebes e as nécoras, e lévanno para consumo propio, porque aquí primeiro entra polos ollos e despois pola boca», sostiene Conceiçao Rachâo.
Veteranos
Son negocios familiares que involucran a todos los miembros de la familia en la cadena.
Una de las más veteranas es Xina Fâo quien asegura que «xa nacín criada na praia». Tiene 64 años y sale a diario a recibir a sus hijos para recibir una mercancía que se la quitan de las manos. «Aquí o peixe chega saltando» afirma. Sobre el poder de atracción de las clientela gallega, ella mantiene su propia teoría. «Non é o mesmo comprar nunha tenda con intermediarios e peixe con xeo que como aquí, da mar á mesa; o tratamento há de ser outro» defiende.
Según la experiencia de Xina, la recesión también afecta al negocio. «A crise afecta a todos, máis aos pobres», señala. En cuanto a las ventas, ella lo tiene claro y sostiene que «aínda que veñen moitos, agora os galegos compran menos que os portugueses e miran moito máis os precios».
La afluencia de gallegos a los mercados lusos parece consolidarse también en otros puntos. Armando Barbosa, que ayer recogía mercancía en Áncora para venderla en su puesto de la plaza de abastos de Caminha asegura que «o oitenta por cento dos meus clientes son galegos que veñen dende Vigo, Santiago ou A Coruña».