El secuestro como forma de presión

J. Santos

VIGO

Trabajadores de Ascon y los marineros de O Morrazo tomaron el «Catamarán» en 1978 y 1995; y los pescadores del sur de la provincia, la draga «Iria Flavia» en 1993

22 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

No está claro si se trata de una afición o tendencia al secuestro marítimo, como podría pensarse por la reiteración de casos, pero es cierto que trabajadores del naval y los marineros de O Morrazo recurrieron al secuestro de embarcaciones en tres ocasiones. Incluso cuatro, si se considera tal la ocupación del Nort Horizont en Vilagarcía en 1995 por tripulantes el Banco Canario Sahariano, cuando estaba previsto que embarcase la entonces comisaria europea de Pesca, Enma Bonino, con quien exigían una reunión. Finalmente, el barco salió al mar, de noche, con dos dirigentes, Camaño y Torres, y empezó a dar vueltas sobre la isla de Sálvora. Bonino habló con ellos por teléfono y se comprometió a recibirlos en Santiago, mientras Fraga, presidente de la Xunta, prometía que no habría represalias.

Los trabajadores de Ascón, inmersos en plena reconversión del naval, decidieron un buen día de 1978 tomar el Catamarán para tratar de lograr el apoyo, desde el mar, de los astilleros del sur de la ría. Entraron en el barco a cara descubierta y ordenaron al patrón poner rumbo a Barreras.

Fueron perseguidos por una lancha de la Comandancia a la que casi hacen naufragar y a la que lanzaron lo que encontraron desde el barco cuando el comandante ordenó a su subalterno desenfundar la ametralladora. Cuando vieron por Cíes una fragata de la Armada, cambiaron su estrategia. Unos cuantos sacaron unas capuchas y escenificaron el secuestro. Pusieron rumbo al astillero de Ríos, para despistar a la Policía y desde allí, a toda máquina, de nuevo a Ascón, donde desembarcaron por proa mezclándose con los trabajadores de la factoría. Un par de agentes de la Guardia Civil acabaron en el mar y dos vecinos sin relación directa con el caso, detenidos.

El 31 de mayo de 1995, los marineros del Banco Canario llevaron sus habituales movilizaciones un paso más allá. Unos 150 embarcaron en el Catamarán en Cangas, con otros cien pasajeros ajenos a lo que se les venía encima. Siete tripulantes subieron al puente, encapuchados, y obligaron al patrón a cambiar de rumbo.

El secuestro rompió la unidad sindical. CCOO y UGT se desvincularon de la protesta, que abanderó la CIG. El barco regresó a Cangas. Allí lo esperaban los trabajadores de Massó, que celebraban una manifestación, para cubrir la salida de los marineros ante el control policía