El Celta ha conseguido enlazar su mejor racha del campeonato utilizando un 4-4-2 como sistema, con David Rodríguez y Dinei como delanteros, lo que no quiere decir que esos fuesen precisamente los partidos más brillantes del equipo de Pepe Murcia futbolísticamente hablando.
Puede parecer ahora oportunista reivindicar la figura de Roberto Trashorras justo el día en que fue el único céltico que tiró del carro, cuando saltó al terreno de juego en el minuto 55 de partido. Lo cierto es que nadie puede negar que el lucense sea uno de los jugadores con más calidad de toda la Segunda División, y Trashorras fue el jugador que lideró al equipo durante la mayor parte de los partidos durante la racha de once partidos sin perder.
Encefalograma plano
Y es que antes de que el de Rábade entrase en el campo el Celta se mostró totalmente carente de ideas en la faceta ofensiva. El doble pivote integrado por Borja Oubiña y Jonathan Vila no funcionó porque son dos futbolistas del mismo corte: bien en el trabajo de recuperación, pero limitados a la hora de crear juego. En el caso de Borja, su capacidad de saber situarse bien y su espíritu de lucha están fuera de toda duda, pero a la hora de construir todavía necesita seguir ganando ritmo y confianza.
Los únicos recursos que existían eran buscar los pases largos a los delanteros, para que Dinei cabecease y generase una segunda jugada o alguien le ganase las espaldas a los defensores. No salió bien, de la misma forma que el otro recurso, el desborde y la velocidad de los interiores, no funcionó porque Óscar Díaz y Dani Abalo tuvieron un día negro.
Pronto se vio que era necesario alguien que impusiese algo de criterio con el balón, y ese tenía que ser Trashorras, pero el técnico esperó hasta el minuto 55 para sacarle, a la desesperada, y más retrasado del lugar donde mejor rinde. Aún así fue el que canalizó todo el juego ofensivo, el que consiguió sacar pases excelentes para superar la defensa rival, el que estrelló un golpe franco en el larguero de la portería castellonense, y el que intervino en todas las acciones de peligro celeste.
Quizás el lucense tenga sus defectos, pero el entrenador está obligado a buscar una fórmula para hacerle sitio. Tenerle en el banquillo es un lujo asiático.
Problemas en los laterales
Una vez más el Celta hizo aguas a la hora de defender las bandas, especialmente la izquierda, donde Fajardo perdió la posición muy fácilmente y recibió poco apoyo, también hay que decirlo, de Óscar Díaz. Por ahí llegó el primero gol del Castellón. Tampoco Edu Moya estuvo fino.